Islandia

Algunos han podido seguir mis aventuras en Islandia, mi último viaje en junio 2018 a través de mi cuenta de Instagram @maryajosess

Islandia es un país desconocido, que ejerce como imán sobre todo para aquellos amantes de las auroras boreales. Organizar este viaje creo que ha sido de lo más tedioso porque para sacarle el mayor partido a los días que íbamos a estar de visita había que conocer de antemano cuál sería la ruta a elegir.
Fue de gran ayuda tener amigas que ya habían estado en Islandia, en distintos años y en verano. Leí muchos blogs, y recomendaciones. Todo esto me ayudó a ubicar en el mapa de Islandia los puntos de mayor interés, así como los puntos que algunos viajeros tenían en su top. Por suerte o por desgracia, en ocasiones elijo como lugar a visitar uno del que he visto una foto en Internet, me llama y me visualizo haciendo mis propias fotos. Así es que parte de lo que iré comentando irá acompañado en la medida de lo posible por su fotografía correspondiente para que te (permíteme que te tutee) ayude a elegir tus puntos favoritos.
La ruta. Lo primero que había que decidir era si íbamos a querer dar la vuelta a la isla. La mayor parte de los puntos de interés, están en el sur, y ahora que he regresado del viaje, puedo decir sin lugar a dudas que efectivamente es así. Por lo que ir al norte de la isla va a depender casi más del tiempo que tengas para invertir en tu viaje. Nosotras que somos un rato ambiciosas, decidimos que daríamos la vuelta a toda Islandia, por lo que lo siguiente era decidir en qué dirección lo haríamos. La mayor parte de la gente elige seguir el sentido de las agujas del reloj (lo leí en muchos sitios y lo comprobamos allí) pero nosotras aplicando nuestra propia lógica decidimos hacerlo al revés. La razón que nos llevó a esta decisión es porque en el sur teníamos más puntos para ver que en el norte y nos pareció más adecuado empezar por lo más importante y acabar en lo que menos, por si nuestro nivel de cansancio nos obligaba a reducir los tiempos de ruta.
El alojamiento. Lo siguiente fue elegir los hoteles. La idea era alojarnos en un lugar que fuera el punto final del día y el punto de partida del siguiente día. De modo que organizamos las rutas diarias por kilómetros recorridos con el coche (calculados con google maps). De nuestras siete noches solo dos finalmente se salieron de la ruta establecida (el primero porque lo ideal hubiera sido descansar kilómetros antes, y el segundo justo por lo contrario). Comentar que el alojamiento en Islandia es, en general, muy caro. Nosotras tenemos especial debilidad por tener un baño privado, lo que hace que el precio fuera más caro aún. Es recomendable reservar con la mayor antelación posible pues los alojamientos son limitados. En nuestro caso no tenemos ninguna queja importante de los alojamientos elegidos (conforme vaya publicando la ruta iré diciendo qué hoteles así como comentarios sobre ellos).
Alquiler de coche. La otra cuestión es qué coche alquilar y con qué compañía. Creo que esto fue casi más difícil que organizar la ruta. Lo primero y más importante a reseñar es que los alquileres de coches en Islandia no tienen el seguro de todo riesgo. Hay un seguro básico (cobertura de terceros y accidentes personales) y sobre ese hay que añadir todo lo demás: CDW (Collision Damage Waiver), SCDW (Super collision Damage waiver), GP (Gravel Protection), TP (Theft protection) y SAAP (Sand and ash protection). Nosotros contratamos todos menos el SAAP. Realmente el TP tampoco haría falta porque Islandia es bastante segura y no hay peligro de robo, pero lo contratamos por si acaso. Todos los seguros tienen franquicia, esto es, siempre habrá una parte que toca pagar en caso de accidente o daño al vehículo, no pierdas tiempo en buscar el todo riesgo, que no tiene franquicia, porque en Islandia no hay y nadie lo ofrece. Nosotros alquilamos en www.carsisland.com por precio, por atención al cliente (te responden las dudas en español) y porque fue el que vimos las opciones más claras. No nos hicieron retención en la tarjeta de ningún importe. Pagamos una parte por adelantado y el resto en la oficina de recogida. Elegimos recogerlo en el aeropuerto (no olvides que el aeropuerto internacional está en Kefliavic y no en Reykiavic). Es muy sencillo: vas hacia la zona de buses de los Car Rental y dentro del propio bus hay un cartel que indica qué compañías de alquiler están en cada parada. Para devolver el coche es lo mismo pero en sentido inverso.
Lo siguiente a tener en cuenta para alquilar un coche en Islandia es qué carreteras vas a usar. En Islandia la carretera principal y que recorre el país en círculo es la 1. Hay tramos que no están asfaltados y son de gravilla. Luego hay otras carreteras secundarias, que se usan para llegar a puntos de interés que suelen ser de gravilla también. Y luego están las carreteras F que solo son transitables con un 4×4. Nosotros en nuestra ruta no fuimos por ninguna F, pero elegimos un 4×4 (Dacia Duster) porque por precio y tamaño nos compensaba. Realmente esto es un punto a valorar porque el coche en el viaje se convierte en tu segunda casa, por lo que un buen coche, siempre hará la ruta más llevadera. El amplio maletero nos permitió desplegar todo nuestro equipaje, incluida comida o ropa/zapatos que nos poníamos o quitábamos según la ruta. En las carreteras de gravilla se agradecía tener un coche alto para no dañar los bajos o las ruedas y se podía circular a 80 (velocidad máxima en este tipo de carreteras en Islandia) sin peligro a quedarnos tirados por un pinchazo. Debo añadir que por alguna extraña razón, casi ningún coche de alquiler lleva el cubre maletero (la parte superior que cubre y esconde lo que hay en el maletero). Nosotros lo resolvimos comprando papel de regalo 😉 barato y práctico. En nuestro caso con la llave del coche venía un llavero que suponía descuento en dos marcas de gasolinera y café gratis en ellas 😉
La comida en Islandia es muy cara. En los supermercados no vimos pescadería con pescado fresco ni carnicería, casi todo es congelado o envasado. En los restaurantes el agua es gratis y en ocasiones también el pan.  Nosotros hicimos la mayoría de las comidas a base de bocadillos a medio día porque nos permitía mayor libertad de movimiento y cenas a base de sopas y embutido/queso. Comimos dos días en restaurantes (en la ruta diré cuáles) y otro día bacalao comprado en el supermercado y cocinado en el alojamiento (teníamos cocina). En nuestro caso y más por ahorro de tiempo que de dinero, decidimos llevar la comida desde España. No te revisan la maleta ni tampoco te hacen un test preguntando qué llevas en la maleta, así que si tenéis suerte como nosotras y no os toca ningún control aleatorio no habrá problema, eso sí con cabeza: comida fresca, como embutido o queso, envasada al vacío, pan de molde que dura más, frutos secos, sopas instantáneas y obviamente nada de líquidos. El supermercado lo usamos para comprar agua, picoteos y fruta básicamente. Nosotros encontramos dos marcas, los Bonus que son los más conocidos y cuya imagen es un cerdito rosa y los Netto. Se pueden comprar souvenir en ellos e incluso ropa, papelería…
La moneda. Nosotros no vimos ni una sola moneda islandesa. No cambiamos dinero y no nos hizo falta. Todo, absolutamente todo, se paga con tarjeta (baño público, supermercado, parking, gasolina…)
Clima. Me habían dicho mis amigos que ya habían ido en agosto (verano) que a pesar de la época hacía mucho frío. Por lo que nosotros que fuimos a principio de junio (primavera aun) pensamos que nos haría más frío todavía. Nada más lejos de la realidad, salvo dos días, el resto nos hizo un sol espléndido y un calor inexplicable. Añadir que para ver algunas zonas hay que caminar y bastante, e incluso en pendiente, por lo que el propio ejercicio ya da calor.
Maleta. Nosotros llevamos tan solo una maleta de cabina y una mochila, pues somos de la opinión menos es más 😉 Después de haber estado, mi recomendación es llevar ropa de invierno e impermeable pero sin olvidar la manga corta. Entre lo imprescindible diría que llevar calzado cómodo para caminar, a ser posible impermeable, un buen chubasquero, gorro, bufanda, guantes, unas chanclas o zapatos para caminar en el agua (hay una cascada que para verla hay que atravesar un río), una toalla, bañador, gafas de sol, música para el coche y un abrigo.
Excursiones. Son muy caras. Hay muchas y muy variadas pero antes de llegar a Islandia no teníamos especial interés en ninguna. Una vez allí, hicimos dos excursiones: Paseo en zodiac por el glaciar Fjallsárlón y paseo desde Reykiavic en barco para ver Puffins o frailecillos. Fuimos también a tres baños naturales: la Laguna secreta, baños naturales Mývatn y Laguna azul.
Reservas. Quizás por la época que fuimos no tuvimos problemas en las reservas de sitios a visitar. La laguna azul la reservamos al inicio del viaje para el último día y las demás excursiones sobre la marcha.
Día/Noche. Dependiendo de la época habrá más noche que día y viceversa. Habíamos leído que hasta en agosto se pueden ver auroras boreales porque ilusas de nosotras pensamos que podríamos verlas también. Pero nos tocó ver otro fenómeno: el sol de medianoche, que significa que hay luz durante todo el día. Si para dormir necesitas oscuridad absoluta, te recomiendo que lleves antifaz, pues aunque los alojamientos tienen persianas o cortinas, no en todos se logra una oscuridad absoluta. A mí personalmente me encantaba despertar a media noche y asomarme por la ventana y ver la total claridad que había. Esto permite alargar la jornada de turismo todo lo que uno quiera 😉
Baños naturales. Había leído y luego vimos, que a lo largo de todo el país hay muchos baños naturales. De hecho casi todos los pueblos tienen piscinas públicas de agua caliente. Las hay que están en terrenos privados y otras que directamente señalan que está prohibido el baño por la composición del agua. Puesto que soy un poco «histeriquilla» con eso de seguir las leyes, elegimos acudir a baños explotados turísticamente. Para acceder hay que pagar una entrada, te ofrecen toallas previo pago y disponen de vestuarios, duchas y taquillas. El más natural al que fuimos (y más barato) fue la Laguna secreta. No tiene excesivos «retoques» modernos y da la impresión de estar en una charca. El más turístico (y carísimo) es la Laguna azul, pero realmente merece la pena vivir la experiencia (más detalles en la ruta).

Continuará…

Puedes dejar tus dudas y comentarios 😉
  DÍA 1: INCLUYE CÍRCULO DORADO Y REIKIAVIC

A la hora de elaborar una ruta me gusta conocer de antemano cuánto podré tardar en ver cada lugar elegido para saber si es factible hacerla en el día. De modo que iré publicando nuestra ruta día a día con todas nuestras paradas, así como la duración en cada una de ellas.

Aeropuerto, retirada de coche
– Compra en supermercado Bonus (agua, fruta…).
Lago Pingvallavatn
*** El círculo dorado está compuesto por tres visitas: Parque Nacional de Pingvellir, la zona del Geysir y cascada Gullfoss. Es la ruta más visitada del país. ***
Centro de visitantes del Parque Nacional de Pingvellir: 1h y media de visita, incluye: mirador Hakio, promontorio con la bandera de Islandia, donde los vikingos establecieron en el 930 el primer Parlamento democrático del mundo, llamado Alping, placas tectónicas americana y europea y cascada Öxarárfoss. Parking: 4,28€. Baño: 1,71€





Centro de Visitantes de Geysir, desde ahí caminando se llega a la zona de los géiseres, inlcuido el géiser Strokkur que es el único que está activo. Baño gratuito (servicio) en el Centro de Visitantes. Media hora de visita (básicamente por la espera para ver salir el agua). En breve pondré algún vídeo. Está muy cerca desde la zona de aparcamiento (gratuito) y se puede caminar toda la ruta perfectamente. Hay varios géiseres y sus nombres están en unas rocas. El más alto es el que da nombre a este fenómeno. El olor de la zona, a azufre, es muy característico de estos lugares con agua natural caliente. Para mí este aroma se asemeja al de los huevos podridos, aunque increíblemente, después de un rato el olfato se acostumbra. Hay que añadir que la salida del agua del géiser Strokkur no es exacta, y puede ser que se vean dos saltos muy altos o que no se vea nada o que los saltos sean muy pequeños. Nosotras tuvimos la suerte de ver dos muy altos y varios pequeños. Hay que tener paciencia.

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Cascada Gullfoss. Parking gratuito. Hay varias zonas para aparcar. Nosotras lo hicimos en el parking de abajo, entonces subiendo unas escaleras puedes caminar un paseo para admirar la cascada desde arriba, y desde abajo siguiendo un sendero (hace falta llevar impermeable y zapato apto para agua) puedes llegar al mismo borde del salto de la cascada. Es impresionante! Estuvimos entre media hora, o tres cuartos contemplándola.


Laguna Secreta http://secretlagoon.is/ Una de las más bonitas y con el agua más caliente. Estuvimos unas dos horas. Dispone de cafetería, baños con duchas y taquillas gratuitas. Hay que quitarse los zapatos antes de acceder, así que recomendable llevar chanclas o escarpines. Puedes alquilar toallas. El suelo de la laguna es de piedritas, por lo que unos escarpines pueden serte útil. A pesar del frío exterior, el agua está tan caliente que no apetece salir.
Si no quieres darte un baño, se puede pasear por la laguna secreta sin pagar. En los alrededores hay un río-laguna también de agua caliente, y unos invernaderos preciosos. Parking gratuito. Entrada: 23,93€.

Reykholt. Famoso por su Iglesia (nosotros la vimos cerrada) y las ruinas de un antiguo asentamiento de los siglos 17-18, así como una casa típica (techo de hierba) que alberga en su interior una colección de Biblias en islandés, incluida la primera que data de 1584.


Cráter Kerið. Hay que pagar en una caseta en el parking una entrada de 3,42€. Se puede caminar todo el círculo superior del cráter y además bajar por unas escaleras hasta tocar el agua. Visita de una media hora, quizás un poco más. Desde el parking a las primeras vistas del cráter el camino es muy corto, en caso de que no se desee bordear el cráter o bajar hasta el agua.


REIKIAVIK (a 45 min aprox del círculo dorado):
  • Hallgrímskirkja. Se la conoce como la Catedral de Islandia, pero en realidad es una iglesia. En Reikiavik existen dos catedrales, pero esta no es una de ellas. Tiene una torre a la que se puede subir (previo pago) para ver las vistas de la ciudad.


  • Baejarins, el chiringuito de perritos calientes más famoso del mundo. http://www.bbp.is/ 
Horario: Sundays to Thursdays  10:00 – 01:00 Fridays to Saturdays  10:00 – 04:30
Precio: 3,85€ el perrito caliente completo (el más recomendado).
Nosotros fuimos al que está situado en Tryggvagata 1, 101 Reykjavík, Islandia (si pinchas en el enlace te llevará a google maps.


  • Edificio Harpa. Se celebran conciertos y exposiciones en su interior. Su creación duró varios años por la crisis. El resultado es un edificio que destaca por sus colores y cristaleras.

  • Barco vikingo en Reikiavik o la Nave del Sol. Foto tomada a las 23.30. Es muy difícil encontrar este monumento sin personas alrededor tomando fotos, pero tuvimos mucha suerte.


Alojamiento en Hotel Cabin. Habitación muy pequeña, perfecto si tienes coche porque hay espacio para aparcarlo. Desayuno incluido, buena variedad e incluye Porridge (gachas de avena típicas escocesas). Lejos para ir caminando hasta el centro de la ciudad. Tiene enfrente una gasolinera. Llegamos poco antes de las 00.00. Un día muy completo y bien aprovechado. ¿Podríamos haber llegado antes? posiblemente sí, pero la ruta la tomamos con calma y para nosotros era más importante disfrutar de la experiencia que llegar temprano al hotel. Precio: habitación doble con baño privado: 129,60€

Nota: *** Nosotros decidimos después del cículo dorado regresar hasta Reykiavic porque teníamos interés en ver el «atardecer» desde la Nave del sol. Por la época en la que fuimos, «atardecer» propiamente dicho no vimos, pero sí la tonalidad del cielo tiene menos claridad que por la mañana. Si se cuenta con un día extra para pasar otra noche distinta en la ciudad, mi recomendación es entonces buscar alojamiento por Sellfoss para iniciar la ruta del día siguiente, y también de este modo llegar antes al hotel. A nosotras nos gustó tal cual lo hicimos, pero esta es otra posibilidad.***

DÍA 2: CASCADAS Y AVIÓN



Keldur. Carretera de gravilla.  Es una pequeña aldea muy coqueta con un río y unas pequeñas casitas para los animales. Hay un guía (pagando) muy amable que da un tour por el interior de las casas típicas. Mi recomendación personal: no es una visita imprescindible. Solo si cuadra en ruta y tiempo.


Cascada Seljalandfoss y  Gljúfurárfoss. Desde la carretera 1 se toma el desvío de la carretera 249 y pronto se ve la zona de parking (5,98€) donde nosotros dejamos el coche. Pero si continúas hacia adelante por la carretera 249 hay otro acceso a un lugar donde se puede acampar, y también se puede aparcar de manera gratuita.  Entre ambas cascadas hay un sendero al pie de la ladera que las comunica y que se puede caminar fácilmente ya que es prácticamente llano. Mi recomendación es visitar primero la cascada Seljalandfoss.

Para llegar desde el coche a la cascada: Si lo dejaste donde el parking llegarás directamente al acceso derecho de la cascada. Cruzando un puente de madera (que posibilita una panorámica general de la cascada) se llega al acceso de la izquierda (el sentido de izquierda o derecha lo comento siempre mirando hacia la cascada, he hecho un esquema en la foto insertada abajo).  Si lo dejaste en la zona de acampada tendrás que caminar hacia la derecha siguiendo un pequeño río hasta el acceso izquierdo de la cascada.
Accesos a la parte posterior: Ambos accesos te permiten llegar a la parte posterior de la cascada, esto es, de la caída del agua. El de la izquierda tiene un gran tramo de escaleras y después un camino empinado de rocas que suele estar embarrado por el agua. El de la derecha tiene menos escaleras y un camino empinado más llano, además hay un saliente para hacer una foto genial. Nosotras entramos por la derecha y salimos por la izquierda. Recomendable llevar chubasquero y calzado apto para el agua. La experiencia de pasar detrás de la gran columna de agua es impresionante. Hay que tener cuidado con el suelo resbaladizo. La mejor opción si se viaja con niños es acceder y salir por el lado derecho.
Foto tomada desde el acceso del parking

Parte posterior del acceso izquierdo


Tras salir de Seljalandfoss (si has decidido ver esta cascada primero) siguiendo el sendero a la izquierda llegarás a la otra cascada. Si dejaste el coche en la zona de acampada y decidiste visitar primero Gljúfurárfoss tendrás que dirigirte un poco a la izquierda, verás el río que sale de entre la montaña. Si tienes calzado impermeable hasta el punto de que puedas meter los pies en agua literalmente, no hará falta que te cambies, en caso contrario te recomiendo que lo cambies por unas chanclas o botas de agua, ya que para acceder a Gljúfurárfoss tendrás que entrar río adentro. No es profundo, al menos en la época en la que fuimos, llegaba a cubrir hasta los tobillos. El fondo del río son piedras gruesas por lo que si el calzado no tiene una suela buena sentirás no haberla llevado. El impermeable también es imprescindible si no quieres acabar lleno de agua, ya que el agua cae desde una abertura que hay en la parte superior de la gruta. Es una de las cascadas menos conocidas pero realmente una de las más impresionantes. Merece la pena llenarse de agua.


Nota: *** Tras la salida de esta cascada nos cambiamos los pantalones que estaban empapados y nos volvimos a calzar las botas. Para ello, llevar una toalla facilita la tarea. Los asientos traseros del coche nos hicieron las veces de tendedero para todo lo mojado. El agua, a pesar de ser junio, estaba helada, hasta casi no sentir los pies.***

Mirador del volcán Eyjafjallajökull. Este fue el volcán que entró en erupción hace unos años y que llenó de humo y cenizas el espacio aéreo europeo. Por suerte o por desgracia, según se mire, creo que puso a Islandia en el mapa «turístico». Hay un centro de visitantes, pero en la actualidad está cerrado.
Antiguo Centro de Visitantes

Skogafoss. Una de las cascadas más conocidas de Islandia y también una de las más bellas. Desde el parking (gratuito) se accede a la parte inferior de la cascada y al río de agua que produce. Puedes acercarte todo lo que quieras, pero la fuerza del agua es bastante grande, por lo que intimida un poco. En la derecha hay una gran escalera de metal que te lleva a la parte superior de la cascada, justo donde el salto de agua. Una vez arriba puedes seguir un camino que va paralelo al río que baja hasta el salto. Seguimos la ruta unos cuantos kilómetros arriba. Mi recomendación personal es: si buscas tener una gran vista de la cascada desde arriba, mejor no subas, porque realmente la cascada no se ve completa porque está demasiado lateral, sin embargo hay unas vistas excepcionales de la zona (el río, el campo…). En resumen no es algo imprescindible subir.


Sólheimajökulll: siguiendo la carretera 221 que es de gravilla se llega a uno de los glaciares de este país. Tiene color casi negro por los sedimentos de la montaña, que en su formación ha ido acumulando. Algunas excursiones con crampones se realizan desde aquí. Fue nuestro primer contacto con un glaciar.


Solheimasandur Plane Wreck o avión abandonado. Lo vi en muchos «diarios de viaje» o en muchos comentarios sobre fotos originales en Islandia. Incluso llegué a leer que es difícil de encontrar y por eso había guardado hasta las coordenadas en google maps. Sin embargo, sí que está señalizado e incluso hay un cartel con consejos según la época del año. Si bien la foto (si consigues que no salga nadie más que tu en ella) es genial, muy original, la carretera de gravilla ahora cortada al tráfico que llega hasta el avión supone una hora de caminata en terrero inestable. Desde donde se deja el coche (zona parking habilitada) no se ve el avión. Nosotras caminamos tranquilamente charlando, sin correr, y tardamos aproximadamente una hora en llegar. Luego obviamente otra hora en volver. Aunque en el cartel se indica expresamente que no se debe de subir a la parte superior del avión, los turistas hacen cola para subirse y hacerse fotos. Nuestra visita mereció la pena porque unas chicas americanas decidieron hacer esa peripecia pero cuando quisieron bajar… no sabían!! Así que unos chicos españoles que viajaban en bicicleta tuvieron que ayudarlas, lo que fue toda una experiencia… No pudimos parar de reír en un buen rato. Mi recomendación personal: la foto está chula pero debes de plantearte si en tu ruta quieres perder dos horas por una foto.


Acantilado de Dyrhólaey. La carretera la cierran a determinadas horas (en nuestro viaje a las 19.00). Nosotras llegamos casi al cierre y en media hora nos dio tiempo a verlo todo bien. Hay dos miradores. Para el mirador más alto (desvío a la derecha), el del faro, la carretera es empinada, estrecha y de gravilla, apta para conductores atrevidos. Desde aquí las vistas del famoso arco sobre el agua son mejores que desde el otro mirador. También suele ser un lugar ideal para ver frailecillos pero nosotras no vimos ninguno. Sin embargo, desde el otro mirador (siguiendo la carretera de frente, o a la derecha si sales del mirador más alto) las vistas de la playa negra son increíbles.


Reynisfjara Black Sands o playa negra. Parking gratuito. Baño: 1,71€. Hay cafetería. Esta playa tiene impresionantes columnas de basalto (piedra que tiene forma hexagonal de manera natural) en las que puedes escalar, sentarte y hacerte mil fotos. Tengo especial debilidad por esta piedra pues me fascina las formas que adquiere sin ninguna intervención humana. Dentro de la playa y caminando hacia la izquierda además de admirar los monumentos de roca (trolls) podrás ver una gruta (Hálsanefshellir Cave) con piedras de Basalto. Se podrían pasar horas y horas tratando de entender cómo es posible que la naturaleza haga maravillas como esta. Pasamos unos 20 minutos en este lugar.


Vatnajökull se puede ver desde la carretera, y es el mayor glaciar de Islandia.

Vik.  Pueblito junto a un río. Desde la Iglesia hay unas magníficas vistas del valle y de los trolls de Black Sands.


Kirkjugólf: es una formación de basalto (como una alfombra de basalto) que se asemeja al suelo de una Iglesia. Se accede mediante una cancela, que parece que está cerrada pero está abierta. Mi recomendación personal: no es una visita imprescindible. Solo si cuadra en ruta y tiempo.

Laguna Glaciar Jökulsárlón desde el coche camino al alojamiento.

Alojamiento en: Hali Country Hotel. Magnífico. La entrada es máximo a las 21.00 horas pero nosotros llegamos unas dos horas después. Lo solucionaron dejando en el hall de nuestra zona de alojamiento (son distintas casas) un sobre con mi nombre y la llave. En el hall disponíamos de zona de té y café, así como una nevera de uso común. La habitación amplia. Camas cómodas. Baño privado. Probamos por primera vez (al menos de manera consciente) el agua caliente natural. La zona del hotel estaba a pie del mar. El desayuno está incluido: es abundante y variado. Pudimos probar algunas mantequillas de sabores por ejemplo.


Nota: *** Si puedes, lo ideal es buscar alojamiento cerca de Hof, pues nosotras al día siguiente nos tocó retroceder 55 minutos para ver una cascada que nos dejamos este día mientras que desde Hof hubieran sido solo unos 20 minutos. Por desgracia en nuestro viaje no encontramos disponibilidad cercana y tuvimos que avanzar en kilómetros para alojarnos. Aunque como el hotel fue genial no nos importó.***

Trayecto aproximado en coche: 355km 4h 48 minutos

DÍA 3: LOS GLACIARES


Nuestro día comenzó en el Hali Country Hotel con un desayuno abundante. Dado que el día anterior nos tocó avanzar en kilómetros para el alojamiento, debíamos retroceder una hora aproximada para la primera visita del día.
Vistas desde parte de la zona de desayuno


Cascada negra de Islandia o Svartifoss de piedra de basalto (estas tan bonitas con forma hexagonal). Lo primero que hay que hacer es llegar a la zona del Centro de Visitantes. Ahí tendrás que pagar el parking, 5,04€ que se pagan en una máquina dentro del edificio. Pide el número de matrícula (normalmente viene en el llavero de la llave del coche de alquiler) y el recibo de pago se recibe mediante correo electrónico: qué modernidad!!
En este centro tienes información de muchas rutas de senderismo. Si tienes tiempo para dedicar a esta zona, aquí te dejo algunas de las rutas y sus niveles de dificultad.
Distintas rutas de este Parque Nacional
Nosotros queríamos expresamente ver la cascada, así que iniciamos la ruta. Se encuentra siguiendo un sendero a la izquierda del Centro de Visitantes.
Camino de la cascada
El sendero hasta la cascada es bastante empinado y en nuestro caso conforme ascendíamos más calor nos daba. Tuvimos mucha suerte con el clima. Hay varios miradores por el camino, así como desvíos hacia otras rutas. Se puede admirar otra pequeña cascada, riachuelos y hermosas vistas de la naturaleza. La última parte de la ruta se vuelve más estrecha y hay que hacer una bajada por unas rocas (no especialmente difícil) pero si alguien va de salida, tendrás que esperar porque no entran dos personas a la vez. En la propia cascada hay un mirador con escalones a modo de gradas lo que permite descansar mientras se admira la grandeza de la naturaleza. La forma natural de las rocas nuevamente te deja hipnotizado, buscando una explicación a tal fenómeno. Se puede acceder al río que se forma después de la caída, bien saltando por las enormes rocas, o metiendo directamente los pies en el agua (realmente no es necesario).


El regreso al parking, se hace más llevadero porque es casi todo cuesta abajo. Duración total de la visita aproximadamente 1 hora y media.

Vistas hacia el parking

La Laguna Glaciar Fjallsárlón. Hay una explanada para dejar el coche. Ahí también están ubicadas las casetas de excursiones en la laguna. Contratamos la excursión en zodiac, pues el día anterior ya nos había picado el gusanillo.  Como siempre, sorprende que puedas llegar tan cerca, tocar el agua o incluso lanzar piedritas para romper la tranquilidad de la misma. Es tal el golpe de belleza que produce la laguna glaciar que se podrían pasar horas y horas del día haciéndole fotos (estuvimos 20 minutos aproximadamente).
En lo que esperamos para hacer la excursión conocimos a un chico que viajaba desde América haciendo la ruta en el sentido contrario al nuestro. Nos recomendó no subir al volcán Hverfjall porque es muy empinado y las vistas desde la cima le decepcionaron enormemente. Tomamos nota para nuestra ruta.
Frente a las casetas de las excursiones hay unos baños muy limpios que hay que pagar para acceder, salvo que hayas contratado alguna excursión, en cuyo caso tienes que pedir una tarjeta para evitar pagar.



Excursión en Zodiac. La excursión en zodiac por la laguna glaciar tiene un coste de 58,62€ por persona. Te proporcionan un abrigo (enorme y muy bien aislado, de hecho hasta te hace sudar) y salvavidas. En grupos se va caminando hacia un lateral de la laguna (en concreto hacia la derecha del glaciar, siempre mirando hacia el mismo). El guía narra en inglés cómo se forman los glaciares, por qué adquieren distintas tonalidades, e incluso toma en sus manos un pedazo de iceberg pequeño para que lo probemos y lo toquemos. La duración es de aproximadamente una hora. En mi opinión personal merece la pena hacerlo en esta laguna en lugar de en la otra porque está menos masificado.

Desde la zodiac, nuestro guía

Diamonds Beach. Conduciendo por la carretera toma un pequeño desvío hacia la derecha donde la gente deja los coches para acceder a la playa de los diamantes. Los iceberg conforme se hacen más pequeños por el deshielo, viajan río abajo hasta desembocar en la playa. Algunos con el oleaje terminan en la orilla, por lo que muchos aprovechan para subirse y tomarse una espectacular foto. La playa es hermosa, y sorprende tanto la vista que es difícil dejar de hacer fotos. Los iceberg están en movimiento saliendo del río a gran velocidad o siguiendo el vaivén del mar. Acostumbrados a ver veraneantes en el agua nadando con flotadores, la estampa que provoca esta playa es impactante. Duración de la visita: unos 15-20 minutos, depende de las fotos que quieras tomar y lo lejos que quieras llegar caminando.


La Laguna Glaciar Jökulsárlón. Conduciendo el coche para cruzar la carretera y dejarlo en la explanada de la izquierda, se puede acceder a la siguiente laguna de la ruta. La lengua de este glaciar tiene una desembocadura más suave que la otra laguna y tiene un color más oscuro, sin embargo, los iceberg parecen más grandes y más azules (el color azul se debe a que ese pedazo de hielo es más compacto, tiene menos aire en su interior). Puedes mover el coche a un lado y otro del río, para observar y hacer fotos desde distintas perspectivas. Además de las casitas de excursiones hay una tienda de souvenirs y baños públicos gratuitos.


Desde la laguna iniciamos nuestro camino hacia Egilsstaðir. Seguimos la carretera 1, realizando paradas en los pequeños fiordos para tomar fotos. Dado que habíamos leído que parte de la carretera 1 pasa a ser de gravilla, decidimos recortar la ruta tomando el desvío por la carretera 939. La carretera interior es empinada, de gravilla, con curvas cerradas y con el sol de frente. Sin embargo, los buses la transitan a gran velocidad así que nos armamos de valor y continuamos exitosamente la ruta. Se llega hasta la cima de una ladera para después bajar. En el camino se ven ríos, nieve, lagunas…

Algunas vistas de la ruta


Egilsstaðir: Elegí este lugar por ser un punto intermedio entre la ruta de este día y la del día siguiente, pero fue una gran elección. La ciudad en sí no tiene mucho que ver, pero tiene un lago muy cerca que se puede rodear en coche que tiene unas vistas preciosas, y nosotros llegamos en un momento ideal. Desde donde estaba nuestro hotel cruzando la carretera 1 caminando se llega a otro Guesthouse, que tiene un sendero hasta la laguna. Las instantáneas desde este lugar  nos sorprendieron gratamente.


Alojamiento en: Icelandair Hotel Herad. De todos los alojamientos que utilizamos es el que más «pinta» de hotel tiene. La habitación grande. Baño completo. Agua caliente natural. Hervidor eléctrico. Desayuno no incluido. Aparcamiento gratuito frente a la entrada. Llegamos sobre las 21.30

***Nota: A pesar de que la ruta en carretera duró varias horas desde la última laguna visitada y el hotel, no se hizo pesada porque paramos en varias ocasiones para tomar fotos de las vistas. 

DÍA 4: CONTRASTES

 – Detifoss y Selfoss: Desde el hotel hasta el primer punto del día hay varias horas (2h) de carretera (la 1) recta, monótona, y con pocos o escasos servicios. Nos sorprendió que hubiera gente que hiciera esta ruta en bicicleta puesto que no hay poblaciones cercanas. Hay que tomar el desvío 862 sin asfaltar (45 min) para llegar al parking de las cataratas. Tiene caseta de baños públicos pero en esta ocasión estaban cerrados. Desde el parking hay que bajar unas escaleras de piedra y seguir un sendero. Se verá un cartel que indica el camino a Selfoss.
Inicio de la ruta sencilla a Selfoss
Nosotras seguimos bajando hasta el borde de Detifoss (pues es la primera cascada que se ve), es increíble lo cerca que se puede llegar al salto del agua. Más increíble aún son los pocos accidentes que hay en general en Islandia… porque en cualquier otro lugar estaría todo con barandillas, o quitamiedos para impedir el acceso tan al borde. Hay que señalar que es en esta zona donde comenzamos a notar los molestosos insectos típicos de este lugar. En esta ruta conocimos un matrimonio australiano que nos dio unas buenas técnicas para espantar los insectos (al más puro estilo de «dar cera, pulir cera» del Señor Miyagi de Karate Kid).


Desde aquí nos dirigimos hacia Selfoss. Este fue nuestro error, ya que existen dos rutas marcadas con palitos amarillos (se puede ver uno a mi lado en la foto más abajo). La primera ruta y más sencilla, inicia en el cartel que he mostrado anteriormente, la segunda ruta inicia cerca del salto de Detifoss y dado que está más próxima al agua la ruta es más difícil porque hay que sortear las rocas. Los palitos amarillos están situados para orientarte en la ruta, de modo que irás persiguiendo cada palito a lo camino de baldosas amarillas de El mago de Oz. Por el sendero se pueden ver pequeñas «playas de arena negra», o acantilados. Al llegar al salto de la cascada, en nuestro caso, se podía continuar caminando con cuidado en zona embarrada aunque con suelo firme. El agua a su paso había creado formaciones curiosas. No podía parar de hacer fotos. Supongo que esta zona en invierno estará cubierta de agua o de hielo y no podrá disfrutarse de estas vistas. En este lugar hacía muchísimo calor, y fue el preludio de nuestros calurosos e inusuales días en Islandia que nos llevaron a utilizar la escasa ropa de verano que habíamos llevado. La ruta de regreso nos llevó sin hacerlo a propósito por la fácil. Duración total de la visita sobre 1 hora y 40 minutos.




*** Nota: también puedes elegir hacer la ruta por la carretera 862 para ver Detifoss y Selfoss desde el otro lado. Sin embargo, nosotros observamos desde la que elegimos lo que se vería desde la contraria y realmente nos alegramos de haber elegido bien. Añadir que desde esta ruta (la 862) no se puede ir a la cascada que explico a continuación.

Hafragilsfoss, cascada. Siguiendo la misma carretera 864 se llega al desvío de esta cascada. Hay unas curvas cerradas hasta llegar a la mini explanada en la que dejar el coche. Bajando un poco por la montaña se puede apreciar la cascada. No hay que caminar casi. La visita puede durar poco.


Krafla y volcán Viti: Regresando a la carretera 1 hay que tomar el desvío 863, continuando se llega al volcán Viti. Hay una zona de aparcamiento gratuito muy cerca del borde del cráter. Toda esta zona es geotérmica y de hecho muy próximo hay una de las chimeneas de la central. Puedes simplemente asomarte a ver el interior del volcán o rodear el mismo. Nosotras hicimos este último. Al llegar al extremo contrario, para continuar hay que bajar a la unión de dos cráteres que están unidos por un riachuelo de agua caliente, de hecho no recomiendan pisar el agua, por lo que hay que saltar de piedra en piedra. En la parte trasera del volcán se podía aún apreciar nieve. En el borde del volcán Viti encontramos unas chicas sentadas realizando cuadros con acuarelas. Nos encontramos con dos matrimonios españoles que se alegraron tanto como nosotros de encontrar a paisanos. Compartimos recomendaciones de la ruta (ellos iban en sentido contrario al nuestro) y nos regalaron los códigos del baño público del Centro de Visitantes de Dimmuborgir (visita prevista para el próximo día), pues al parecer al realizar una consumición en la cafetería lo regalan y ellos habían ido antes de consumir, por tanto, no utilizaron el regalado. Nos recomendaron además la compra de la mosquitera para la cabeza que ellos habían visto en varias personas pero que no habían atinado a comprar. La visita duró aproximadamente 1 hora.
*** Nota: en esta zona hay otras muchas rutas que se adentran en la naturaleza del lugar. Nosotras decidimos no hacerlas por ver otras, pero si tienes más tiempo, quizás te pueda interesar.


Área geotermal de Mývatn: Hverir, fumarolas: un mágico mundo de tonos ocres, Mt. Namafjall (Namaskard). El coche se puede dejar muy cerca de manera totalmente gratuita. Olor muy fuerte a azufre (huevo podrido). Ocupa una extensión de terreno muy grande. Se ven fumarolas, y fuentes de barro con burbujas y erupciones de barro. Los caminos están delimitados por cuerdas ya que las altas temperaturas podrían jugar una mala pasada si accedemos a zonas prohibidas. La visita duró 25 minutos y no duró más porque el olor era muy fuerte y los insectos muy insorportables.



Bjarnarflag (Blue Lake), Laguna Azul, una atractiva balsa que en realidad es bastante tóxica y que no debemos confundir con los lujosos baños de Reikiavik. Se puede llegar con el coche. Es realmente preciosa. He de reconocer que tengo debilidad por el color azul y en concreto por el celeste, por lo que este color me parece una maravilla natural. Duración de la visita: 10 minutos.


Hverfell, un cráter casi simétrico que apareció hace 2700 años tras una enorme erupción del Lúdentarhíð y donde se puede subir a través de un sendero (vistas). El chico que conocimos en la laguna glaciar nos dijo que no merece la pena subir. Este cráter es visible por su altura desde muchos lugares de toda esta zona. Nuestro alojamiento tenía vistas a él.

Foto tomada desde el alojamiento a las 23.02

Foto tomada desde el alojamiento a las 00.19

Foto tomada desde el alojamiento a las 3.28

Foto tomada desde el alojamiento a las 7.56



– Fuimos a nuestro alojamiento para registrarnos (sobre las 17.30), dejar las cosas y prepararnos para la última visita relajante de la ruta. Los datos los dejo más abajo. El recepcionista nos advirtió que los insectos son inofensivos, que no pican, pero que son muy molestos. Le preguntamos por las mosquiteras y aunque no lo sabía con seguridad nos recomendó acudir al supermercado. Gastamos 30,13€ y compramos dos mosquiteras (como a 8-9€ al cambio cada una, y realmente fue una de las mejores compras del viaje), los yogures típicos (Skyr), helados, agua, bacalao seco, mantequillla y fruta.

Grotagja es una fisura con una cueva llena de agua que está a unos 45 grados. Los exteriores de esta cueva fueron utilizados para la grabación de Juego de Tronos, al parecer es la gruta donde John Nieve pierde la virginidad. Hay dos accesos. El agua es cristalina y efectivamente está muy caliente. A pesar de que pone específicamente que está prohibido el baño, unos turistas se metieron mientras nosotros estábamos de visita (he de decir que les duró poquísimo, supongo que por la alta temperatura de agua). Se puede observar la fisura de las placas tectónicas. Duración de la visita: 15 minutos.


Baño en Mývatn Nature Baths.  09:00am  – 12:00 (midnight). Su precio es de 39,54€ por persona. Se pueden alquilar toallas en caso de que no las lleves. Hay taquillas gratuitas en el interior de los vestuarios. Hay unos casilleros con números para dejar las toallas si no quieres llevarla al exterior o dejarla dentro de la taquilla. Los zapatos deben de dejarse en unos casilleros antes de acceder a los vestuarios, por lo que recomiendo llevar chanclas o escarpines. Tienen secadores, baños y duchas compartidas o privadas. En el exterior hay sauna/baño turco, jarras de agua gratis, una alberca de agua más caliente aún y amplia zona de baño. Hay una laguna muy cerquita a la que no se puede acceder. Es menos natural que la primera que visitamos pero nos hizo una tarde de sol increíble y el agua estaba buenísima. Estuvimos cerca de 3 horas en los baños naturales. Es tanto el calorcito que se siente que estuve fuera bebiendo agua en traje de baño un buen rato sin tener frío. El complejo cuenta con tienda de recuerdos y cafetería. Tras los ajetreados días anteriores, este rato de baño nos vino de lujo.


Alojamiento en: Dimmuborgir Guesthouse. Si no fuera por los insorportables insectos el lugar sería de 10, aunque como los insectos es algo que viene con la zona, directamente le daré ese 10. El complejo está formado por cabañas de distintos tamaños. La nuestra tenía una cama doble y baño privado, dos ventanales enormes con persianas, y vistas al cráter Hverfell. El espacio era muy reducido (casi no podíamos abrir las maletas en el suelo). Justo enfrente teníamos la puerta que daba acceso a la zona común de nuestro conjunto de cabañas compuesta por cocina, comedor y aseo. Tuvimos una cena digna de un rey (con lo que llevábamos nosotras) con unas vistas increíbles del lago. En este lugar pude apreciar en todo su esplendor el sol de medianoche, pues fuera la hora que fuera había una claridad increíble (puedes ver las fotos más arriba). El desayuno lo teníamos incluido, y la zona de comedor común del desayuno tiene unas vistas hermosas del lago (y libre de insectos). En el interior de las cabañas había mosquitos pero se concentraban en las ventanas y eran muy fáciles de exterminar (estaban como atontados). Nosotras hicimos una «limpia» de insectos antes de ir a dormir usando simplemente papel del baño y «cazando» fácilmente en la ventana.


DÍA 5: EN ISLANDIA TAMBIÉN HACE CALOR 

Día 5 o día más caluroso de nuestra estancia en Islandia. El día comenzó con un estupendo desayuno casero en nuestro alojamiento con vistas al lago Mývatn. Hay que puntualizar que es muy apacible comer y sin que un solo insecto moleste, a pesar de que en todos los alrededores del lago los insectos son insorportables, de lo pesados y pegajosos que son (entiéndase como que los insectos se posan en toda tu persona y deciden acompañarte en tu paseo todo el tiempo). Quien sabe qué especie rara de mosquitos son porque ni pican ni buscan comida…
Comenzamos:

Dimmuborgir o ciudad encantada. Se trata de una zona extensa llena de lava. Se han creado senderos por las que se puede pasear para ver formaciones curiosas naturales. Hay varias rutas aunque son realmente confusas porque en los propios carteles de la zona que te las señalan los nombres no coinciden… o eso al menos nos pareció a nosotras. Algunos senderos de los más conocidos son Litli Hringur (unos 15 minutos de trayecto), Stóri  Hringur (20 minutos) y Kirkjuhringur (conocido como Circuito de la Iglesia de 2.3 kilómetros, sobre 1 hora). Nosotras nada más entrar nos dirigimos a la izquierda y nos llamó la atención un agujero en la roca precioso para hacer fotos. Decidimos seguir el sendero atravesando el agujero y como íbamos hablando y hablando no nos dimos cuenta que llegamos al final de la Ciudad Encantada que continuaba con un camino hacia el cráter Hverfell. Para colmo este día lo declararé como el más caluroso de nuestro viaje y a pesar de llevar protector solar, gafas de sol y manga corta… quería morir del puro calor!! Adoré el aire acondicionado del coche!!! Y eso que cuando buscaba coche para alquilar me llamaba la atención que resaltaran tanto que disponían de «aire acondicionado», ya que no me parecía una característica imprescindible para un coche en Islandia… pues este día lo entendí y agradecí que lo tuviera. Por tanto, en este lugar: Ojo con perderse!!! Estuvimos unas dos horas caminando (con nuestra pérdida entre las rocas incluidas). Parking gratuito. Hay cafetería y tienda de recuerdos. El baño público es de pago, pero si consumes algo en la cafetería te facilitan el código para ir. Nosotros conservamos los que nos dieron los españoles el día anterior, por lo que nos salió gratis.
*** Recomendación personal: no es una visita imprescindible en Islandia. Si han visitado las Islas Canarias en España, el paisaje les puede ser parecido. 

Höfdi – Kálfaströnd. Kálfaströnd son uno de los más famosos pilares de lava que emergen del agua en la zona de Höfdi. Nosotras hicimos varias paradas por el camino en zonas señalizadas e hicimos varias rutas caminando. Una de ellas nos llevó a las vistas más bonitas de los pilares con un caminito muy estrechito y una vuelta enorme que hasta a una granja llegamos!! Visita total 1 hora y 15 minutos aproximadamente. Estuvimos prácticamente solas toda la visita.


Pseudo cráteres de Skutustadagigar en el estanque Stakhólstjörn. Parking gratuito. Hay varios senderos y mediante unas escaleras se puede subir para admirar cada pseudo cráter desde arriba. En ocasiones parece que caminas en otro planeta.

Kaffi sel. Descubrimos este lugar casi por casualidad porque entramos al baño público. Tiene tienda de recuerdos y restaurante. Tenían la sopa típica y en buffet libre, esto es, puedes rellenar tantas veces como desees. Lleva incluida la bebida (agua, té o café), pan y mantequilla. Precio: 16€/persona.
Sopa típica de cordero

Geitafoss y Goðafoss Waterfall. La primera está más al borde de la carretera y puede admirarse desde un puente. La segunda es necesario caminar algo más para poder admirarla. Parking gratuito muy cerca. Si nos situamos mirando hacia la cascada se pueden tomar dos rutas: el lado izquierdo o derecho. El lado derecho estaba en obras (construyendo una plataforma a modo de mirador) y nosotras fuimos por el lado izquierdo, que además es el recomendado en los sitios que había leído en internet. De este lado, mediante una escalera de piedras, puedes bajar a la parte inferior de la cascada, al borde del río para admirarla desde una perspectiva diferente. Hay que tener cuidado de resbalar con las rocas y el agua. Desde arriba, fuera de lo construido como mirador se puede llegar hasta el borde del salto de la cascada. Es bastante caudalosa. Debido al agua y humedad, en esta zona comenzamos a notar nuevamente el fresquito. Duración de la visita: media hora.


Akureyri. Después de tanta naturaleza tocaba visitar la segunda ciudad más importante de Islandia. Akureyri es conocida también como la capital del norte. Nosotras quedamos realmente enamoradas de los semáforos que curiosamente tienen forma de corazón en el color rojo. Visitamos su Iglesia, y paseamos por los aldedores. Descubrimos que el fuerte de Islandia no son precisamente las ciudades, o quizás nosotras buscábamos algo que nos sorprendiera más. Duración de la visita: media hora.

Dalvik y el tunel de carretera 82. Pasado el pueblo Dalvik siguiendo la carretera 82 se llega a uno de los túneles que nos sorprendió en Islandia. Quizás por ser el primero, nuestros ojos se nos salían de las órbitas cuando accedimos con el coche en un túnel sin semáforo de dos direcciones y un solo carril. Entendemos que como los islandeses son muy formales y educados, no será necesario indicar. Por tanto, hay que tener ojo si te toca en la dirección en la que nosotras íbamos porque es el carril que tiene cada tantos metros un área de espera para poder dejar pasar a los coches que van en sentido contrario.

Alojamiento en: Brimnes Hotel. Hotel sin ascensor. Desayuno incluido. Servicio gratuito de Kayaks y barquitas de paseo. Parking gratuito. Situado al lado de una gasolinera y frente al entrante de agua de mar que forma como un lago. Utilizamos el servicio de lavandería por 12€ (lavado y secado). Entregamos toda la ropa y nos la regresaron doblada y todo! Inicialmente en el viaje no estaba planeado utilizar este servicio, pero tampoco esperábamos tener temperaturas tan altas y la ropa de verano se quedó corta. En el día de hoy llegamos al hotel a las 19h. 


***Nota: Toda la zona de los alrededores del lago Mývatn tiene como acompañantes de tu viaje los horribles insectos. Lo he repetido hasta la saciedad desde que hicieron acto de presencia en nuestra ruta por Islandia, pero es difícil de explicar. El punto a favor es que no pican. Punto negativo: son extremadamente pesados, se posan todo el rato en brazos, piernas, manos, orificios tales como nariz, orejas, ojos… no discriminan. Nuestra mejor compra en el viaje fue nuestra mosquitera personal. Si tienes posibilidad de fabricar una casera y la llevas en la maleta podrás ahorrar los 8-9€ que cuestan las que venden en el lugar. Eso sí, puedes morir del asco si no las tienes. Es totalmente impresionante la cantidad de insectos que hay. Con el simple gesto de mover los brazos al andar notas como «chocas» con un montón de ellos y si te observas la ropa la verás llena de insectos (por lo que mejor no mirar). En el exterior del coche verás todo el frontal con una cantidad impresionante de cadáveres… En el interior del coche, con el mero hecho de abrir y cerrar la puerta para entrar se cuelan otro trillón… lo bueno es que se suelen concentrar en las ventanas y por ahí se pueden ir «echando» del habitáculo. En el interior de los lugares, se posan en las ventanas y no molestan mientras se está comiendo. En resumen, la mosquitera es el mejor invento para turistear por esta zona, no limita la visibilidad, no es incómoda y es fácil de poner y quitar. Pero sobre todo, garantizarás que los insectos no accedan a tus orificios de la cabeza.



DÍA 6: EN BUSCA DE FOCAS

 Nuestro día comienza con un buen desayuno en el hotel. En el comedor coincidimos con una pareja de españoles que también están dando la vuelta al país en sentido contrario a nosotros. Ellos estarán más días y en el punto en que nos encontramos ellos llevan cinco días a sus espaldas mientras que a nosotros contando con el día en curso nos quedaban tres. Está claro que cada quien elige su ruta, y ellos habían decidido visitar los fiordos del noroeste de Islandia, que no estaban en la nuestra, pero también ellos tenían más días disponibles.

Ólafsfjörður es la localidad donde estaba nuestro alojamiento. Dimos un paseo y tomamos rumbo al siguiente punto.
Siglufjördur, pueblito pesquero precioso. Creo que de todo el día de hoy es el que destacaría.
Hofsós: hermosas vistas de la costa con mi maravillosa roca basáltica. Hay unos baños termales, aunque yo los llamaría con todo el cariño «piscina de pueblo» (07:00-13:00/17:00-20:00) que están al borde de un acantilado con vistas al mar.
Baños en Hofsós
Sauðárkrókur: localidad en el entrante del fiordo. Paramos para ver caballos típicos islandeses que estaban sueltos en un campo cerca de un hospital.
Caballos islandeses

Borgarvirki, es una antigua fortificación defensiva de piedras de basalto. Está totalmente en ruinas y en mi opinión personal no merece específicamente una parada.
Borgarvirki

Hvítserkur. Hay una zona de aparcamiento, gratuito, y desde este punto se sigue un sendero totalmente claro que nos lleva al mirador donde tenemos de frente la “roca-troll”.
Sendero hasta la «Roca-Troll»
Las vistas desde el mirador son muy buenas, pero si se quiere ver o tocar la propia «roca-troll» en la parte derecha del mirador inicia un sendero muy empinado, no señalizado (típico camino de cabras que se ha formado a base de pisarlo). Confesaré que no fui capaz de seguir bajando y me quedé a mitad esperando que mi amiga completara lo que habíamos empezado y pusiera por las dos nuestra banderita de éxito. Tuve una lesión en el tobillo (rotura de astrágalo y maelolo peroné añadido a daño en tendones  y ligamentos) la cual me dejó con algunas limitaciones de movimiento. Es en estas situaciones cuando más las noto (las limitaciones) por lo que el terreno empinado e inestable me hicieron quedarme a mitad de camino. Vi a incluso gente bajar sentados…
Illugastadir seal watching, para ver focas. Este punto no está especialmente claro ni señalado en el camino. Nos orientamos por lo que decía Google Maps. Paramos en varios sitios, tratamos de acercarnos al mar… pero no tuvimos suerte en nuestras primeras paradas. Después hay un cartel enorme anunciando focas y una zona habilitada para aparcar (gratuita). Bajamos y nos encontramos con una playa de piedras, y por fin focas!!! Con nuestra cámara no se alcanzaban a fotografiar bien, pero sí que se podían ver descansando en un «islote» de piedras entre la orilla y el mar abierto.
Focas en las orillas de las rocas

** Nota: Alcanzado este punto de nuestra ruta, siendo las 15.30, y viendo que sólo nos quedaba un punto previsto de nuestro plan del día tuvimos que replanear la tarde.  En kilómetros este día estaba casi a la altura del resto, pero las visitas en cada punto nos habían llevado menos tiempo. Al día siguiente habíamos creado una ruta más ambiciosa (en lo que a kilómetros se refiere) por lo que nos tocó decidir si adelantar puntos de la siguiente ruta aun teniendo que regresar al alojamiento. La decisión fue la acertada y nos permitió beneficiar al día siguiente, sin embargo, si hiciéramos de nuevo la ruta elegiríamos un alojamiento en Bogarnes para no hacer el camino de ida y vuelta al hotel.

Alojamiento en: North West Hotel & Restaurant. Situado a pie de carretera con una gasolinera muy cerca. Habitación pequeña con litera. Baño privado pequeño. Zona de aparcamiento en la propia puerta. No tiene ascensor. Servicio de agua caliente para té o café (o en nuestro caso para las sopas instantáneas) en una sala de estar justo antes del acceso a las habitaciones. Cuenta con restaurante. Desayuno incluido (una parte te la sirves tú mismo y otra parte te la lleva a la mesa el empleado). Venden recuerdos y postales. Descansamos un poco antes de ponernos de nuevo en camino.

–  Hraunfossar, cascada. Aparcamiento gratuito. Baños públicos de pago, aunque cuando nosotros fuimos estaban abiertos. Zona de restaurante / cafetería. Hay un sendero señalizado que lleva hasta un mirador justo en frente. El agua de esta cascada emerge de un campo de lava y cae sobre el río Hvítá. El color del agua es quizás su mayor fuerte, así como el casi un kilómetro de ancho que ocupa la caída. No es especialmente caudalosa y se podría decir que eso la hace más mágica. Eran las siete de la tarde y el cielo no estaba azul, sino más bien nublado así que nuestras vistas no eran consecuencia de efectos ópticos. Mientras se camina observando la cascada se llega al siguiente punto de la ruta.
–  Barnafoss o Cascada de los niños. Desde mi apreciación personal la llamaría rápidos en lugar de cascada, pero como punto a favor diré que lo más interesante del lugar es que el nombre lo recibe en base a una leyenda famosa. Cuentan que una Navidad los habitantes fueron a la Iglesia y dos niños decidieron quedarse en casa. Una vez finalizada la misa y todos hubieron regresado a sus casas, estos niños habían desaparecido. Las pistas llevaron a su madre hasta el río Hvítá donde en este punto había un arco de roca que hacía las veces de puente. Al parecer los niños intentando cruzar, cayeron al río y murieron ahogados. Entonces la madre destruyó el arco para evitar que esta tragedia se volviera repetir. Obviamente en la actualidad no hay pistas de dicho arco, aunque sí que hay un puente al que los turistas no tenemos acceso.
Barnafoss

– Regresamos al hotel sobre las nueve de la noche. Cena y descanso.

*** Nota: Como he comentado, si hubiéramos sabido con antelación que en este día el tiempo empleado iba a ser menos, a pesar de tener los mismo kilómetros que otros días, la ubicación del hotel la hubiéramos situado en Bogarnes e incluido en este día la visita del Kolugljúfur Canyon, que en nuestro caso hicimos al día siguiente dada la cercanía con nuestro hotel. Indicar que la mayor parte de las carreteras utilizadas son de gravilla e incluso en algunos lugares estrechas. También atravesamos otro túnel de doble sentido y un solo carril, aunque en este caso sí que tenía varios semáforos a lo largo del mismo (entre Siglufjördur y Tröllaskagi).

DÍA 7: AL MAL TIEMPO, BUENA CARA

Comenzamos el día más «duro» de nuestra ruta sabiendo que ya hemos adelantado kilómetros.
Desayuno incluido

– Kolugljúfur Canyon. Llegamos sobre las 9 de la mañana (a 20 minutos de nuestro alojamiento) y no fue hasta después de un buen rato haciendo fotos que llegaron otros turistas. Para dejar el coche se puede cruzar el puente del cañón (gratuito). Hay varios pequeños senderos para acercarte más a la «garganta» del cañón o a la cascada. Hay que tener cuidado con la tierra mojada porque puede resbalar. Tiempo de la visita: unos 10-15 minutos.





Bogarnes. Localidad más grande que las que vimos el día anterior. Dimos una vuelta con el coche y paramos para ver el parque Bjössaroló que fue creado por un carpintero natural de Bogarnes que por su amor a los niños trabajó ampliando el parque hasta sus setenta años. A nosotras nos cayó un diluvio, así que no pudimos disfrutar especialmente del paisaje. Aprovechamos para ir a un Netto (supermercado) para nuestra cena islandesa en el alojamiento.

Bjössaroló





Ytri Tunga. Es un lugar donde ver focas, y para nosotras el mejor lugar para verlas de todo nuestro viaje. Se ven bastante cerca y muchas! Las puedes ver nadando, descansando… Desde Bogarnes a este lugar se hace hora y media de carretera aproximadamente. Está muy señalizado y hay zona de aparcamiento (gratuito). La playa tiene arena y piedras así como unas algas enormes. También hay muchas aves.



Arnastapi, pequeña localidad, con muchas visitas turísticas y puestos de perritos calientes. En este lugar está el monumento conocido como Bárðar Saga Snæfellsáss Statue. Cuenta la leyenda que Bárðar era descendiente de mezcla de gigante y humano y que nunca llegó a morir sino que se convirtió en un espíritu de la naturaleza. Tras pasar por debajo o bordeando el monumento se llegan a una serie de senderos que te llevan a ver los acantilados donde mi «amiga» la roca de basalto está presente.



Hellnar, siguiente localidad de la ruta que nos ofreció la comida del día. Decidimos que hoy sería otro buen día para probar comida típica. Comimos en Hellnar Primus Kaffi. La decoración es bastante curiosa: a caballo entre un comedor de un restaurante, una cabaña de montaña, o el salón de una casa de abuela. Tienen muchas figuras. Pedimos para dos: sopa de pescado y Plokk fish stew (se trata de un plato hecho con patata, cebolla y bacalao, todo desmenuzado y mezclado como si se tratara de una masa de croquetas). Estaba todo exquisito. Precio al cambio unos 40€ sin postre ni bebida, ya que el agua es gratis y se la sirve uno mismo de unas jarras que hay en el comedor. La verdad es que a pesar de que el precio es excesivo para lo que en España se podría conseguir, la comida y el servicio fueron excelentes.
Comida en Hellnar Primus Kaffi

– Lóndrangar, se trata de un mirador para ver los acantilados y las formaciones de roca curiosas de la costa. Hay varios senderos para seguir paralelos a la costa andando. Como el tiempo no acompañaba, chispeaba, y hacía frío, decidimos no pasear.


Playa Djúpalónssandur, formaciones chulas y restos de naufragios. Zona de parking gratuita. Senderos señalizados con distintas rutas. Nosotros escogimos el que lleva a la playa, bajamos por la derecha y subimos por otro más hacia la izquierda. Está llena de restos de hierro oxidado ya de color naranja, pertenecientes al naufragio Tawler Epine en el sobrevivieron 5 de 19 personas. Hay que tener cuidado con el oleaje. Duración de la visita: 30 minutos.




Toda esta zona pertenece al Parque Natural Snæfellsjökull, paisajes que sirvieron de inspiración para el libro «Viaje al Centro de la Tierra» de Julio Verne, a pesar de que al parecer ni siquiera llegó a pisar Islandia (y eso que le gustaba viajar). 
Inspiración de Julio Verne

Bejarnarfoss, una cascada. Volviendo un poco hacia atrás desde nuestra anterior visita, regresamos sobre nuestros pasos para acercarnos a esta cascada. Habíamos pasado por la mañana y la habíamos visto desde la carretera. Hay una zona habilitada para aparcar y de ahí inicia un camino montaña arriba para aproximarse a la cascada. Duración de la visita 15 minutos. La niebla no nos dejó ver el borde de la montaña.

*** Nota: Eran ya las 6 de la tarde y la ruta planeada para el día de hoy ya la habíamos finalizado, así que decidimos regresar al hotel por la carretera norte para ver un paisaje distinto y poder ver los puntos que detallo a continuación.

– Kirkjufell Mountain. Es el mejor ejemplo de erosión de Islandia, pues se cree que se formó la parte más baja en la Edad de Hielo (contiene incluso fósiles) y la parte superior fue formada por más de un millón de años, siendo el resultado posterior de la erosión de la lava a lo largo de los años. En la actualidad se puede escalar, y se dice que es más difícil bajar que subir. Personalmente me causó un gran efecto hipnótico, semejante al que me habían producido los iceberg en la laguna glaciar. La montaña está totalmente rodeada de agua de mar que forma un lago. En el momento de nuestra visita la marea estaba baja y muy tranquila.



– Kirkjufellsfoss, pequeña cascada visitable por ambos lados de sus dos caídas gracias a un puente. Duración de la visita: 45 minutos (incluida la montaña descrita en el punto anterior).


– Grundarfjörður, paramos en esta localidad para entrar a la estación de servicio para usar el baño gratuito y comprar mi primer recuerdo de Islandia. Hay un monumento barco de madera en la oficina de turismo muy bueno para hacer fotos.
Grundarfjörður


Alojamiento en: Lava Water Accommodation. Uno de los dos alojamientos más caros de nuestra estancia en Islandia. Los propietarios nos enviaron antes de nuestra llegada varios correos con las instrucciones para poder acceder a nuestra habitación en caso de retrasarnos en el horario máximo de check in. Fue uno de los lugares más bonitos en los que nos quedamos. Nuestra habitación estaba en la planta baja de una casa preciosa al borde un pequeño río al que teníamos vistas. Baño privado completo. Cocina totalmente equipada (incluida lavadora) y salón con televisión compartido con otra habitación que estaba en la misma planta pero que por suerte no fue ocupada. Camas comodísimas. En los alrededores tienen un invernadero que hace las veces de recepción, precioso campo verde con ovejas salvajes y parque infantil. Por supuesto no faltaban las casitas pequeñas para los duendes. El lugar es súper encantador. Eso sí, está apartado de cualquier carretera principal. Nuestro acceso tenía mi nombre y nuestro número de habitación. Al acceder a la zona común, la habitación tenía la llave puesta. Llegamos al alojamiento a las 8.20 pm.
Cocinamos el bacalao que compramos en el supermercado con puré de patatas. De postre uvas y Skyr. Una guinda magnífica para coronar este increíble viaje  que ya se nos estaba escapando de los dedos. 
Puré de patatas y bacalao islandés


*** Nota: En las visitas en las que no he indicado el tiempo utilizado es porque se trata de visitas de parada, foto y poco esfuerzo, por lo que el tiempo es más el que cada quien le quiera dedicar.  

DÍA 8: ÚLTIMO DÍA

 El día comienza nublado y lluvioso. Cargamos el coche y ponemos rumbo a Reykiavik. Para recortar la ruta en carretera decidimos pagar por pasar por el túnel de Hvalfjordur. Se trata de atravesar bajo el agua el fiordo y de este modo ahorrarnos bordear todo el fiordo. El túnel la única diferencia que tiene respecto a cualquier otro es que en el inicio vas cuesta abajo, luego un trayecto llano para finalmente subir a la superficie. En las máquinas se puede pagar con tarjeta. Es como un acceso de autopista.
Al llegar a Reykiavik pasamos por el «viajero del sol» que estaba lleno de turistas. Nos alegramos aún más de haberlo visto el día de nuestra llegada. Tuvimos algo de dificultad en encontrar aparcamiento (sábado por la mañana y además con una carrera atravesando todo el centro). Finalmente aparcamos en los alrededores de la calle Ægisgata en zona blanca, esto es, sin tener que pagar.
Plaza Ingólfstorg

Lo primero que hicimos fue ir a mirar los tours en barco para ver los puffins o frailecillos, ya que durante todo nuestro recorrido en Islandia no los habíamos visto. Contratamos con Sea Adventures (47,42€ por persona), pues siguiendo las recomendaciones de Internet tenía buena puntuación y buena relación calidad/precio. Una vez con nuestra hora fijada para el tour, nos dirigimos a visitar el centro de Reykiavik (destacando el parque Ingólfstorg y el Ayuntamiento). Es una muy buena zona para perderse caminando. Después de la excursión fuimos a la Cathedral of Christ the King y desde el lado contrario del lago vimos la  Fríkirkjan í Reykjavík, ya que por motivos de la carrera el acceso en coche se estaba complicando en exceso.
Tour de Puffin. La duración es de una hora. El barco es una embarcación pequeña, casi familiar. Tiene aseo pero pequeño (por no decir enano). Tiene una zona para ir sentado en el interior y otra en el exterior en la planta baja o en la parte superior en exterior. Yo elegí esta última porque tiendo a marearme. Mi amiga prefirió quedarse en el interior por la lluvia y el frío. Hay que ir abrigado porque por la velocidad (no es que sea velocidad terminal pero la suficiente) se siente un viento helado, y en nuestro caso chubasquero porque estaba lloviendo. La excursión se detiene cerca de un islote que está lleno de puffins. Los ves volando o flotando en el mar. Algunos nos pasaron muy cerca pero era muy difícil captarlos con mi cámara (uso la de mi teléfono).

Mi recomendación personal es que si has podido ver puffins en otra zona de la isla, puedes ahorrarte la excursión. Nosotros no tuvimos problema en la reserva en el mismo día en el propio establecimiento pero en temporada alta es recomendable contratarla con antelación.
Compra de recuerdos / regalos: después de dar la vuelta a toda Islandia y mirar muchas tiendas de souvenirs, recomendamos esta tienda para comprar todo lo que necesites porque es la más económica que encontramos. Además tiene de todo lo que quieras. Su nombre es Röst, está en el puerto y es también restaurante.
Krýsuvík. Después de visitar otras zonas «calientes» del país no sorprende especialmente. El acceso es por carretera de gravilla en su gran parte y con curvas pues está entre montañas. La zona tiene aparcamiento gratuito. Hay pasarelas de madera para la visita. El olor a azufre está presente, como en todos estos lugares. A nosotros nos tocó lluvia fuerte, así que la visita la hicimos deprisita.
Spa Blue Lagoon. Espectacular. La entrada es cara, la más cara de toda Islandia, pero realmente te hacen sentir que estás en un lugar que lo merece. Se trata de los baños termales más famosos del país, que cuenta con sus aguas color turquesa por el efecto del sílice. Nosotros adquirimos la entrada básica que incluye acceso al baño, mascarilla de sílice (las veces que quieras), una bebida dentro del agua, uso de toalla, taquilla y duchas (que cuentan con champú y acondicionador). El complejo cuenta dentro de la zona de baño, con sauna, baño turco, cueva, chorros de agua relajante, bar, asientos en círculo… En el exterior tiene un restaurante de lujo, tienda con productos de tratamiento, y zona de masajes y tratamientos. Aparcamiento gratuito. Cuenta con un edificio con taquillas de todos los tamaños (imagino que para la gente que llega en autobús o de camino al aeropuerto y no lleva coche). Desde aquí hasta la entrada hay que caminar bastante por un sendero señalizado y adoquinado.
Camino de acceso a Blue Lagoon

Lo primero que hacen es canjear tu bono (adquirido con antelación a ser posible porque se agota) por una pulsera azul (nos recordaba mucho a la de Disney Orlando) que sirve para acceder /salir del recinto de agua y activar / desactivar tu taquilla, también te asocian la pulsera a una tarjeta de crédito. Te entregan una toalla. Una vez en los vestuarios se aprecia lujo allá por donde miras. Nada más entrar tienes varios aseos. En la izquierda espejos que me recordaban a los de un camerino de estrella de cine, con secadores a disposición y asientos tipo taburete bajo. A la derecha zonas de taquillas distribuidas en estancias / habitaciones que cuentan cada una con una banca central para sentarse y un probador para poder cambiarse en privacidad. En la pared que da al pasillo hay zapateros, ya que como es costumbre hay que dejar las botas /zapatos exteriores fuera de la taquilla. Indicar que la taquilla se cierra con la pulsera simplemente apretando la taquilla y acercando la pulsera al visor (recuerda de manera electrónica cuál es la tuya).
Blue Lagoon

Ya que has dejado todas tus pertenencias y estás solo con tu bañador, chanclas y toalla (también cámara o móvil si es acuático o lo tienes protegido por alguna funda, como fue nuestro caso) estás preparado para salir de la estancia de taquillas por la derecha (lado contrario al que usaste para entrar) y recorriendo el pasillo hacia la derecha se llega a la zona de duchas así como a la salida a la zona de agua. La toalla se puede dejar en un casillero numerado pero no cerrado (nosotras las dejamos directamente en nuestra taquilla). Puedes ser valiente (como hicimos nosotras) dejar las chanclas y salir corriendo al exterior para entrar al agua, o puedes acceder directamente al agua desde el interior y salir por una puerta que hay dentro del agua.
La zona de agua es bastante más grande que la de los dos baños termales que probamos en nuestro viaje. El agua súper caliente en contraste con el frío y lluvia exterior. Primero dimos una vuelta de reconocimiento del lugar. La mayoría de visitantes es de habla no española pero nos encontramos con unos chilenos con muchas ganas de conversar. Ellos estaban en escala larga hacia otro destino y habían aprovechado para pasar las horas de espera a remojo en uno de los lugares más famosos de Islandia. Si que es cierto que de unos años hasta ahora el incremento de vuelos que hacen escala en este país se ha visto incrementada, supongo que por la buena disposición del gobierno o de la gestión del propio aeropuerto.
Desde el agua se puede acceder a un «bar» de mascarillas, unas de pago y otras, como la de sílice, gratuitas. Pones la mano y unas empleadas te dan con un cucharón una cantidad de masilla. Como tiene buenas propiedades para la piel, pues ahí estamos todos cubriendo nuestra cara, cuello y brazos… porque claro, cualquiera sacaba del agua cualquier otra parte del cuerpo con el fresquito que hacía fuera… Pasado un tiempo la mascarilla se seca y se vuelve más dura. Puesto que el agua donde te estás bañando y el fondo están compuestos por este mineral, cuando te has cansado de llevarlo solo tienes que lavarte con el propio agua en el que te estás bañando.
Mapa Blue Lagoon

Hay carteles informativos donde se indica que el agua se renueva cada 40 horas de forma natural y por su composición no sobreviven bacterias, esto hace que no sea necesario el uso de cloro u otros químicos para su depuración. Nos dirigimos hacia el bar para pedir nuestra bebida gratuita. Hay una gran variedad incluida. Nos decantamos por batidos (Skyr smoothie). Se agradece que estén fresquitos para contrarrestar la temperatura del agua. Estuvimos en cada rincón disfrutando y haciendo fotos. El tiempo total que estuvimos en «remojo» fue de dos horas y media… que se nos hicieron cortísimas. Salimos por la puerta que hay en el agua para no morirnos del contraste al exterior. Después tuvimos tiempo de ducharnos, lavarnos bien el pelo (pues recomiendan hacerlo y usar el acondicionador porque el cabello con los componentes de la laguna tiende a secarse casi al punto de no poderlo peinar). Punto a favor es que las duchas son todas individuales.
Cuando nos disponíamos a salir llegaban un montón de asiáticos, menos mal que llegamos antes porque nosotras no tuvimos que hacer nada de cola. Para salir hay que usar la pulsera en los tornos… y oh, sorpresa, se abre una cajita para que deposites la misma antes de marcharte! Me pareció sublime! Qué manera tan práctica de llevar a cabo la recogida de pulseras! pues si no la depositas el torno no gira…

Dimos un paseo por la parte exterior de la laguna haciendo fotos increíbles y con mucho azul.
Aeropuerto Kefliavik. Paramos antes de llegar al aeropuerto para poner gasolina al coche. El total de gasto de gasolina en el viaje fue de casi 320€ para 8 días (una media de 40€ al día). Dejamos el coche, pasamos la entrega con éxito (afortunadamente la lluvia había limpiado todo el barro y los mosquitos). En el aeropuerto descubrimos una tienda de productos de la Laguna Azul. Compramos comida para llevar para cenar en el avión.
En la cola de embarque escuchamos a unos chicos que contaban que se les había pinchado la rueda del coche en una carretera de gravilla. Su coche no era un 4×4. Hay que tener mucho cuidado con la velocidad si no llevas un vehículo apropiado.
Dacia Duster, nuestro compañero de viaje

CONCLUSIONES 

 Islandia, país de hielo y fuego, sorprende y enamora al mismo tiempo. Encontrarás más ovejas que personas, más naturaleza que edificios, así como más contrastes de los que puedas imaginar.
No te deja indiferente. Cada rincón, cada vista, cada postal o cada momento se hacen únicos tal y como la tierra gira alrededor del sol, pues es precisamente este hecho lo que hace que visitar Islandia dependa de la estación del año en la que vayas.

Nuestra ruta no es apta para todos los viajeros, pero eso ya te corresponderá a ti decidir si se adapta a tu idea de viaje. Mientras tanto, espero que al menos te ayude a organizarte mejor los días, a poder exprimirlos al máximo. Para mí fue un reto crearla. Ahora te la dejo para que puedas disfrutarla.
Aquí tienes el enlace que te llevará a un mapa con los lugares marcados (más trabajo hecho).

Pincha sobre la imagen para acceder a Google Maps
Entre las decisiones acertadas del viaje en cuanto a su organización, estas componen el top:
– Excelente elección de un coche 4×4. (Dacia Duster)
– Llevar comida en el coche facilita que puedas parar en cualquier momento a comer.
– Reservar con antelación los alojamientos permite mejores precios y mayor posibilidad de elección.
– Tener la ruta pre-diseñada permite exprimir más los días e incluso da margen a la improvisación.
– Imprescindible acudir a un baño natural.
– Llevar tu propia mosquitera o comprarla allí si se visita el lago Myvatn.
– Llevar bañador.
– No es necesario cambiar moneda. Se utiliza la tarjeta para todo.

Ahora sí, muchas gracias por compartir conmigo estos ratos de lectura. Espero que hayas disfrutado tanto como yo al escribirlo!

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