Relato «Historias de viajes»

Hace un tiempo publiqué mi primer Microrrelato, ahora comparto mi participación en el concurso #Historiasdeviajes organizado por Zenda e Iberdrola, espero que te guste:

Estaba en la entrada de mi casa, maleta en mano y el corazón lleno de ilusiones. El verano había llegado. Con él, la esperanza regresaba como un rayito de luz directo a mi alma. Había repasado la lista para llevar: un vestido bonito, un bañador que disimule mi redonda figura, la plancha del pelo para dominar mis rizos… Sabía que era un solo fin de semana, pero tenía la fe que todo iba a cambiar.

Mientras me dirigía con paso decidido a la estación de tren, pensaba en los años anteriores. Cada verano, era misión de uno de nosotros la elección de la casa rural, sorpresa para los demás. Debía tener piscina y ser distinta cada vez. Era el momento en que cada uno de nosotros aparcaba sus vidas para reunirnos un verano más.

En el destino me esperaba Daniel. Mi cuerpo respondió solo con verlo. Enérgicamente se acercó a saludarme. A su lado estaban Miguel, Aurora e Iván. Siempre había pensado que Daniel estaba enamorado de Aurora, pues ella irradia tanto seguridad como desparpajo, es imposible no adorarla. Sin embargo, ella se había casado años atrás con su amor de adolescencia.  Miguel había dedicado todos sus esfuerzos en triunfar en el terreno laboral. Me da la sensación que es muy exigente, pues pone mucha pasión en sus proyectos. Al vivir en la misma ciudad nos veíamos bastante. Me encanta escucharle contar sus historias. Iván dice que es un alma libre. Mi opinión personal es que tiene miedo a que le hagan daño otra vez. Su gran amor había sido Jan con quien tenía una relación tóxica. Jan desaparecía durante días sin dar cuentas o no lo acompañaba en momentos importantes como por ejemplo la boda de Aurora. A Iván se le cayó la venda de los ojos cuando lo descubrió con otro.

Yo había estado enamorada en silencio de Daniel. No había sido un amor a primera vista, comenzamos con unas risas, después llamadas interminables… Llegué a pensar que podría corresponderme. Cuando me establecí en mi destino laboral, a unas horas de mi ciudad, decidí reducir sus constantes llamadas porque me hacían albergar unas ilusiones infundadas.

Después de la cena, mientras tomábamos un Gin Zari, Daniel nos anunció con orgullo que se había comprometido con una chica. Siempre supuse que todos debían de notar que me gustaba Daniel y que en el fondo sabían que no se iba a fijar en mí. Yo, la regordeta del grupo, la que tenía mil actividades, la repelente que todo sabe versus Daniel, el perfecto.

No dormí mucho. Supongo que el peso del fracaso me pudo más. Había pasado la noche analizando mi vida sentimental. Trataba de encajar que la cuestión se debiera a otros factores y no solo a que yo no daba el perfil. Quizás esta esperanza me había hecho no involucrarme del todo en mis otras relaciones. ¿Será que a veces nos fijamos imposibles para no tener que analizar que algo no estamos enfocando bien?

La mañana siguiente la pasé distraída. Se habían unido Marina y Leo, que se liaron algunos veranos atrás. Ahora coordinaban sus horarios de trabajo, pues no estaban en la misma ciudad (así es el amor en estos días). Mientras estábamos en la ruta descubriendo la naturaleza del lugar, Daniel nos ponía al día de los detalles de su chica. Me preguntaba cómo era posible que si éramos tan amigos me estuviera enterando de la noticia al mismo tiempo que los demás. ¿No podría habérmelo contado en una de sus tantas llamadas?

Por la noche, tocaba ponerse de gala para la reserva en el restaurante con estrella Michelin, una de nuestras tradiciones. Mientras esperábamos que nos sirvieran, Miguel me dijo que lo acompañara. Me tomó de la mano guiándome por unas escaleras. Al salir, nos encontramos en la azotea. Desde ahí había unas espectaculares vistas de la bahía con un precioso tono rosado por la caída del sol. Me maldije por no haber traído mi móvil para inmortalizar tan precioso momento de la naturaleza. No me había dado cuenta, pero Miguel estaba a mi lado observándome a mí en lugar del horizonte.

Le miré girando levemente mi cabeza y comenzó a hablar: Quería que tuvieras un bonito recuerdo de este fin de semana – señaló la puesta de sol. Sé que los acontecimientos te han borrado tu hermosa sonrisa. Sé también que quizás no es el momento indicado, pero también siento que si no lo suelto ahora, llegará el día en que yo esté en tu lugar. Me gustas. Me gustas desde el instante en que te vi el primer verano. Eres el motivo por el que me uní a este grupo. – Mis ojos se abrían cada vez más. Mi mente iba a mil. Miguel siempre había estado ahí. ¿Cómo no me había dado cuenta?- He callado todo este tiempo porque sé que no soy yo quien te gusta. No quiero que digas nada. Solo quiero que sepas que aunque no seas la opción de otros, sí lo eres para alguien, para mí. Eres especial. – Así, con un cielo color morado, me habían hecho la declaración más bonita. Buscaba las palabras correctas pero nada salía de mi boca. – Vamos, seguro nos estarán esperando para cenar.

Durante toda la comida, me sentí adolescente, miraba a Miguel sin evitar esbozar una sonrisa que era correspondida, entonces, me sonrojaba. Buscaba una distracción pero volvía a mirarlo. ¿Cómo había estado tan ciega? ¿Cómo había perdido estos años sin darme cuenta que él estaba ahí? Lo sucedido había sido una inyección a mi autoestima. No es que yo no fuera atractiva, no es que mi peso hubiera sido una barrera para estar con Daniel, es que todo este tiempo me había estado fijando en la persona errónea por razones equivocadas.

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28 pensamientos sobre “Relato «Historias de viajes»

  1. Me ha gustado mucho esta historia de segundas oportunidades.
    Destaca la descripción de la belleza del verano, cómo la luz y el aroma de la naturaleza durante esta estación aumenta los sentidos y la sensibilidad

      1. ¡ Qué bonito relato, M José! Una historia sencilla con la que es fácil empatizar, y con un lenguaje fresco y actual… Dan ganas de seguir leyendo… ¡Ahora a por la novela! ❤

  2. Me ha gustado mucho. Muy bien redactado y sobretodo me ha gustado como la protagonista describe sus pensamientos y sentimientos. Ahora nos falta saber cómo sigue la historia.

  3. Lo que más me gusta es que en pocas líneas condesa s historias de varios personajes cuyas vivencias se encuentran unidas desde hace tiempo, me has dejado con la intriga, espero próxima entrega!

  4. Me encanta!!, cada palabra que utilizas para describir las escenas que ocurren hacen que viajes al lugar, casi que se huele. Para mí, la historia es también un ejemplo de cualquier situación de la vida, en la que uno está tan centrado en algo que olvida que el mundo sigue pasando alrededor. Sigue así, felicitaciones!!!

  5. Cada vez me gusta más cómo escribes, enhorabuena y gracias por hacernos pasar un ratito tan agradable con tus palabras.
    Gracias

  6. Un relato desde la sinceridad, desde la honradez desde la venda que nosotros mismos nos ponemos en los ojos para no ver a quién realmente nos mira y admira quién ve más allá del físico quién valora nuestras virtudes, nuestras bondades, nuestra sensibilidad esa que escondemos detrás de cualquier muro, llámado rudeza, antipatía, apatía entre miles que podría escribir, desde luego cuando leo este tipo de historias me hace creer que todavía existen seres maravillosos que nos miran con los ojos del alma y eso es una inyección de esperanza para los que aún esperamos que alguien haga lo mismo con nosotros…

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