Tokio: Del Ghibli a la playa

Nuestra mañana hoy sería tranquila, pues tras varios días madrugando nos vendría bien reposar. Nuestra primera visita del día sería al Museo Ghibli (más información de la compra de entradas en Antes de ir a Japón ). Debíamos controlar el tiempo para llegar a la hora de apertura. Por otro lado, nuestra JRP (Japan Rail Pass, para más información puedes consultar Antes de ir a Japón) llegó a su fin en el día anterior. Así que en las máquinas de la estación nos tocó adquirir nuestra tarjeta de transporte Suica (para más información puedes consultar Antes de ir a Tokio ).

Esta entrada pertenece a una serie sobre mi visita a Japón, si aún no lo has leído te recomiendo que pases por Antes de ir a Japón

Museo Ghibli. 10.00-18.00. La ruta es tomando la JR Chuo Line hasta Mitaka Station (salida sur). Desde aquí caminando hasta el museo son unos 20 minutos. Pero también ahí se puede tomar un bus de color amarillo (parada número 9) proporcionado por el propio museo. El coste es de 210 yenes viaje sencillo y 320 yenes ida y vuelta (los niños más económico). El billete se compra en una máquina junto a la parada y solo se puede pagar en efectivo. Es muy fácil seguir tanto las indicaciones a la propia parada como identificar el bus (por su decoración).

Indicaciones para llegar al Museo Ghibli
Horario del bus al Ghibli Museum

Las entradas que adquirimos a través de la agencia nos daban libertad de horario para usarlas, pero dado que el museo recibe muchas visitas preferimos acudir a primera hora. Si quieres saber más sobre cómo adquirir las entradas puedes consultar Antes de ir a Japón . Simplemente tienes que canjear lo que recibes de la agencia por las propias entradas en la recepción del museo. Te dan además un trozo de diapositiva que te servirá para acceder al teatro. No olvides llevar el pasaporte. Hay taquillas para dejar las pertenencias que funcionan con monedas de 100 yenes.

Hall del museo

En lo personal, el museo me sorprendió para bien. Tanto por la arquitectura, pues da la sensación de estar en un mundo mágico, como por todo lo que se puede aprender sobre la animación. Hay mucho trabajo detrás de una película o de una serie de dibujos animados de lo que podemos imaginar. El museo ofrece la posibilidad de conocer todo este proceso de creación. Quizás si oyes Ghibli no te sea muy conocido, pero series como Heidi o Marco, o películas como El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro o La princesa Mononoke quizás te suenan más . Es una pena que no se puedan tomar fotografías para que te pueda mostrar lo que vi. Pero aquí te dejo algunas de la web oficial del museo: http://www.ghibli-museum.jp

Teatro del museo

Con la entrada tienes un pase a una sesión especial de un corto realizado por los Studios Ghibli y que solo puede verse allí. No tiene diálogos, así que puede verlo y entenderlo cualquier persona de cualquier origen. Para entrar tienes que mostrar el trozo de diapositiva que te dieron con la entrada. Una vez dentro, el techo simula un cielo y las ventanas parecen las de un avión. De pronto todo se cierra de manera automática e inicia la proyección.

Detalle del museo

En la planta superior puedes encontrar una biblioteca, el gato de la película de Totoro que hace las veces de parque infantil, y la magnífica tienda: oh, puedes encontrar un montón de cosas chulísimas. Me hubiera llevado la tienda entera 😉 Me hice con algunas postales y un libro sobre el museo, que además traía de regalo un poster en dibujo-boceto-mapa del propio edificio del museo. Por una escalera metálica de caracol puedes llegar a la terraza donde sí que puedes tomar fotos. La duración total de la visita fue de dos horas y cuarto.

A la salida del museo decidimos dar una pequeña vuelta al parque que hay en los alrededores.

Palacio Imperial de Chiyoda. Desde el Museo Ghibli tomamos de nuevo el bus del museo para enlazar con la JR Chuo Line hasta Tokyo Station. Desde ahí caminando, el Palacio Imperial no queda lejos. Rodeado de edificios tipo rascacielos, este jardín es un paraíso a la vista. Para acceder es necesario presentar un documento de identidad por el que te entregan una ficha (que luego hay que entregar a la salida de nuevo). Puedes acudir al centro de información y esperar una visita guiada. Mucho más original es descargar la App del Palacio Imperial que funciona como una audioguía, así que no olvides tus auriculares para estar más cómoda con toda la locución.

Nuestra visita duró como hora y media en total. Lo que más se me quedó de la visita fue la parte del lago, con la cascada, los pinos silvestres plantados por los Reyes de España, y el Tokagakudo Music Hall para los pases privados. Este edificio me gustó por su arquitectura, pero casi más por su significado: tiene forma octogonal por los pétalos de una Clemátide. Cada lado está a su vez decorado con hermosos mosaicos que representan pájaros con las alas desplegadas, con dibujos del sol, la luna, las estrellas, pinos, bambús y notas musicales. El nombre de la sala deriva del mote que tenía la Emperatriz Kojun (Momo o melocotón) que en español sería Sala del Melocotonero en Flor.

Zōjō-ji. Tomamos en esta ocasión el metro para ir hasta Onarimon. La salida está muy bien indicada hasta el templo. Pudimos acceder al interior de manera gratuita. Desde el frontal hay una panorámica muy bonita que permite sacar la foto con la Torre de Tokio al fondo. Bordeamos todo el templo, para salir por un puentecito trasero. Hay un pequeño cementerio.

Torre de Tokio. Sin duda muy parecida a la Torre Eiffel en París pero con el toque de los colores japoneses (blanco y rojo). Se puede subir al observatorio por 900 yenes. Nosotros preferimos admirarla desde fuera, pues ya teníamos planeado subir a un rascacielos unos días después de manera gratuita. A nosotras nos tocó un bello contraste de colores en el cielo.

Odaiba. Para llegar desde la Torre de Tokio hay que tomar dos líneas: Oedo Line para cambiar en Shiodome Station y luego tomar la Yurikamone Line para bajar en Odaiba-Kaihinkoen Station. Esta última línea hace parte del recorrido por la superficie, ofreciendo una espectacular vista del puente del Arcoiris (Rainbow Bridge). Una vez nos bajamos buscamos en seguida la playa. A pesar de contar con una bonita playa de arena, ésta no se usa para el baño. Hay barcos que dan paseos por la zona incluso ofreciendo cenas a bordo.

Es agradable caminar por la orilla de la playa, hasta casi el final del paseo donde podemos encontrar una réplica más pequeña de la Estatua de la Libertad de Nueva York. Entonces fue cuando comenzó a anochecer y descubrimos el por qué del nombre del puente. La iluminación del puente está compuesta por distintos colores, de modo que le da un toque muy especial. Estuvimos mucho rato haciendo fotos, pues es inevitable.

La zona está llena de Centros Comerciales, así que recorrimos uno (Aqua City Odaiba ) hasta encontrar un lugar para comer. La dificultad radicaba en encontrar un restaurante que aceptara el pago con tarjeta, tarea tediosa. Como expliqué en Antes de ir a Japón es muy común el pago mediante App propias, tipo Line.

Kollabo. Este fue el restaurante elegido. De origen koreano, tiene una carta muy variada. Lo curioso es que si pides carne, te colocan una parrilla redonda en la mesa para que puedas ir haciendo la carne a tu gusto.

Desde aquí nos desplazamos al que sería nuestro alojamiento en Tokio por una noche. Todas nuestras pertenencias quedaron en nuestro hotel «base» (para más información puedes consultar Antes de ir a Tokio ). Durante el día cargamos con una muda para el día siguiente y algunos detalles que ya te contaré más adelante. La jornada próxima estaría dedicada al parque Disney Sea de Tokio, único en el mundo. Nos cambiamos de hotel porque para aprovechar al máximo la visita al parque hay que acudir a la hora de apertura, y eso en nuestro hotel «base» nos implicaba un madrugón extra porque está situado en la otra punta de Tokio (buena ubicación para las visitas de la ciudad, pero mala para Disney). Pero todo esto lo explicaré con detalle en una entrada especial. Puedes consultar algunos detalles en Antes de ir a Tokio . Por si tienes curiosidad te adelanto que el hotel elegido fue Hiyori Hotel Maihama , todo un acierto.

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