Día 2 Pekín: La Gran Muralla y el Mercado de la Seda

Despertamos en nuestro segundo día en la ciudad de Pekín con un tremendo madrugón a fin de llegar por nuestra cuenta a la Gran Muralla y después el Mercado de la seda. Todo un reto. Nada nos haría pensar que se convertiría en toda una aventura. Nuevamente comprobamos que el hotel elegido, del grupo Novotel (Beijing Xin Qiao) tiene excelente ubicación e inmejorable comunicación en metro con todos los puntos que visitaríamos en la ciudad.

Pertenece a una serie sobre China, si no lo has leído aún, te recomiendo Antes de viajar a China



Esquema de consulta de esta entrada:
Gran Muralla
Mercado de la seda

Para comenzar este relato, hay que aclarar que desde Pekín hay tres zonas visitables de la Gran Muralla China que van desde la más turística a la más salvaje. Nosotros escogimos Mutianyu, por ser el punto medio (ni muy turística ni muy salvaje). En la página web de la zona (http://www.mutianyugreatwall.com/en/position) se dan dos opciones directas de ruta:

– Line 1. Salida desde Xuanwumen: Crossroads northeast corner (subway n2 Xuanwumen Station Exit B). Salida: 7:30-8:30 6 días a la semana. 120 yuanes. RECOMENDADA

– Line 2: Salida desde Dongzhimen Bus Terminal. Salida: 8:00. Regreso: 16:00. 30 yuanes solo ida.


Esas son las dos rutas directas que ofrece la página web. Por recomendación de mi amigo David, que vive en Pekin, nos decidimos por la línea 1, ya que a pesar de ser más caro, nos incluía la entrada a la muralla. Nos levantamos muy temprano y llegamos al lugar a las 7 de la mañana para ubicar la parada en la calle. Oh, sorpresa! No había nada que indicara la parada, no había nadie que supiera del bus, y tampoco nos entendían… Así estuvimos unos 40 minutos con la desesperación de no saber qué hacer… Al no tener Internet, tampoco podíamos volver a consultar. La poca gente que nos entendía, nos remitía a la esquina contraria de las indicaciones que decía la web. Así que decidimos volver al metro e ir a la estación de autobuses, el recorrido subterráneo caminando muy largo, por cierto.

Esquema paradas 916

Dado que no entendíamos nada de la cartelería nos dirigimos al puesto de información. Nuevamente la chica no sabía hablar inglés, así que como tenía impreso en chino el nombre de la zona de la muralla se lo mostré. Ella nos derivó a tomar el bus 916 y nos aseguró que era un bus directo. Nos envió a la plataforma. Llegamos a la carrera pensando que lo íbamos a perder. En la fila había mucha foto de la muralla y un cartel que decía que el precio eran 30 yuanes (concordaba con la Línea 2). Subimos al bus, el chófer nos confirmó que era el que iba a la Gran Muralla y nos cobró solo 20 yuanes por las dos (y nos extrañó muchísimo). 

Centro visitantes Mutianyu

Veníamos de estar casi tres cuartos de hora al frío de la mañana, tapadas con capas hasta las cejas. En el bus hacía un calor tipo sauna. Comenzamos a quitarnos ropa pues me estaba dando un mareo espantoso. Para culminar, descubrimos que el bus era de ruta, no directo. Yo había leído mucho en Internet que la gente tomaba bus de ruta, los bajaban en un punto y desde ahí tomaban un taxi que por regla general intentaban cobrar muy caro. Mi intención con las líneas directas era evitar ese timo… pero cosas del destino, ahora estábamos en esa situación.

Delante nuestra había sentada una chica, le preguntamos en inglés que cuál era la parada de la Gran Muralla. Le costó entendernos. Luego se sorprendió pues nos dio a entender que el bus no iba a la  Gran Muralla. Se puso a mirar por Internet, le preguntó al revisor, le preguntó a otra chica… y al final nos dijo cuál era pero que después debíamos tomar otro bus. ¿Dónde nos hemos metido? Intentamos que nos compartiera Internet para acceder a la web de Mutianyu pero directamente nos dejó su teléfono. Yo recordaba que la web también hacía referencia al bus de ruta para llegar, y quería verificar en inglés que estábamos en el punto correcto: Take No. 916 Bus at Dongzhimen – Huairou North Street – Transfer at Dongtai//Tiekungyu/Tianxianyu/Shayu – reach the scenic area. De modo que íbamos en el bus correcto pero debíamos de hacer un cambio de bus. La chica lo miró con su móvil y nos apuntó en una servilleta que el siguiente era el H23 y dónde lo teníamos que coger (en chino claro).  Entonces un chico que estaba sentado detrás nuestra me tocó en el hombro:
¿Van a la Gran Muralla?
– Sí – le dije.

– Entonces seguidme porque yo voy también. – Se nos iluminó el rostro, teníamos un salvador!!! Resultó ser de Shanghai y para nuestra suerte contaba con Internet en su teléfono. Algo más tranquilas proseguimos la ruta en el bus. En una de las paradas el chófer se cambió por otro y el que se marchaba fue a salir por la puerta trasera (por donde nosotras estábamos sentadas) y nos gritaba que nos bajáramos con él. Nosotras lo mirábamos con cara de no entender. La gente lo miraba a él y a nosotras alternativamente esperando una respuesta a la situación. Nosotras miramos al chico de Shanghai y él nos dijo que no con la cabeza, así que confiando en su buen criterio, declinamos la oferta del chófer. Más tarde hablando con el chico, nos dimos cuenta que el chófer nos había timado. El bus se pagaba con la tarjeta de transporte, que para nada eran 10 yuanes por cabeza como nos había cobrado. Relacioné con una historia que había leído en Internet donde el chófer del bus se compincha con taxistas para sacar tajada conjunta del turista. Me dio bastante coraje comprobar que siguen aprovechándose de la ignorancia del extranjero. Afortunadamente nuestro chico de Shanghai nos salvó. Nos bajamos cuando él nos indicó y cruzamos la calle (yo creo que a nosotras no se nos habría ocurrido cruzar, la verdad). Esperamos pacientemente en la parada de bus, en lo que como unos tres acosadores pretendían vendernos el trayecto a la Gran Muralla en taxi por 50 yuanes. Obviamente era carísimo ya que con nuestra tarjeta de transporte nos saldría por unos 3 yuanes o máximo 10. Seguimos fiel al chico de Shanghai. En el bus (llenísimo de gente) logramos sentarnos. Nos deja en la carretera pero avanzando un poco hacia una rotonda se llega por fin al Centro de visitantes de Mutianyu. Allí nos despedimos del chico de Shanghai pues él ya tenía la entrada y nosotros la teníamos que comprar. Hora de llegada 10.25 desde las 7 que nos habíamos plantado para encontrar el bus…

El tema de las entradas y accesos a la Gran Muralla es digno de mención.  – Primero hay que comprar la entrada que da acceso a la Gran Muralla. Junto con esta entrada (que es además una postal) te dan una entrada para tomar el bus transfer que te lleva a la base de la Gran Muralla. Después existen varias opciones para subir a la Gran Muralla: 
1) Andando, si dispones de tiempo, si tienes unas piernas preparadas y si vas especialmente para hacer senderimo.
2) Teleférico cerrado (una cabina) hasta la torre o atalaya número 14. 8:30-16:30
3) Telesilla (como la de los centros de esquí) hasta la torre o atalaya número 6. Luego para bajar, el mismo ticket del telesilla sirve para bajar en el propio telesilla o en el famoso tobogán. Quien no quiera bajar en telesilla, también puede bajar en tobogán. 8:00-16:50

Nosotras teníamos claro que no íbamos a subir andando, así que para amortizar tiempo decidimos subir en teleférico y bajar en tobogán. Puntualizar que esta opción es más cara, sale más barato comprar ida y vuelta en el mismo tipo de transporte porque son empresas distintas. Se puede comprar la entrada de ambos tanto en la misma zona donde se compra la entrada de la Gran Muralla, como en la base de la misma. Nosotras lo compramos todo directamente en la taquilla.

Para llegar al transfer pasas delante de muchas tiendas y restaurantes, que ofrecen y acosan… Compramos agua y nuestro transfer salió inmediatamente después. En la base nos tocó caminar cuesta arriba un tramo largo, dejando atrás la salida/llegada del telesilla y tobogán. El trayecto en el teleférico nos dio la oportunidad de tener una panorámica de la Gran Muralla. Una vez arriba, hace mucho más calor del que hace más abajo, de modo que reajustamos ropa. Importante llevar una mochila vacía para meter todo el abrigo que no se va a necesitar. Imagino que en verano esto debe de ser un horror de caluroso. En esta torre está el monumento de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Nuestro punto de partida fue la torre 14 y decidimos caminar hacia la torre 20. Realmente las torres no tienen números, algunas tampoco parecen torres como tal, así que no sabemos a ciencia cierta cuántas recorrimos. Para cada una de ellas hay que subir (escaleras o cuestas) que luego hay que bajar por el otro lado. En algunas torres se puede acceder a pisos superiores. Una vez decidimos habíamos caminado suficiente hacia la izquierda, nos dimos media vuelta en dirección a la torre 6 donde tomaríamos el tobogán. Nos dimos cuenta que si hubiéramos hecho el trayecto al revés (esto es de la torre 6 a la 14) el recorrido habría sido mucho más duro porque a pesar de las subidas y bajadas que suponen cada torre, la tendencia era de bajada de la torre 14 a la 6. De hecho, en ese tramo vimos mucha gente que iba en dirección contraria a la nuestra y al poco rato regresaban… lo que nos hacía pensar que nuestra decisión había sido la correcta. 

Estuvimos unas tres horas recorriendo la muralla. Decidimos ya bajar en el tobogán para investigar el bus directo de vuelta. La experiencia en el tobogán fue entre placentera, temerosa y satisfactoria. Placentera porque da mucha sensación de libertad cuando coges velocidad. Es un entorno natural, precioso… Temerosa porque siempre queda la pequeña duda de si vas a salir volando y descarrilar… aunque la verdad es que hay muchas personas en distintos tramos que van señalando y aconsejando. Satisfactoria porque se te queda la sensación de haber hecho algo especial en un entorno único.  

Mapa Gran Muralla Mutianyu

Volvimos a tomar el transfer de vuelta al Centro de Información. Preguntamos por el bus directo. Nos remiten primero al 916 pero insistimos en el directo  y nos dicen que hay que esperar hasta las 16.30. Decidimos irnos a comer mientras tanto. Tomamos un gran tazón de noodles y unos dumpling de champiñones, buenísimos y todo baratísimo. Nos sobró tanta comida que la pedimos para llevar. Nos fuimos a la zona del bus, sufriendo el acoso de varias personas que nos querían llevar en taxi (cuando me refiero a acoso, lo hago en el sentido de que insisten hasta la saciedad, hasta el punto de molestar). Media hora antes de la salida del bus nos dejaron subir a él, tiempo durante el cual el bus estuvo encendido (y luego se quejan de la contaminación…). Una vez se puso en marcha, una señora pasó a cobrarnos (30 yuanes por persona) dándonos unos tickets muy raros (como cuatro por persona). En el bus había calefacción, no tanta como en el de ruta (que esa era una exageración), por lo que aprovechamos para dar unas cabezaditas.

Ya llegando a Pekín (los edificios se me hacían conocidos) de pronto en un punto, paran el bus y nos dicen: abajo! sacándonos a todos del bus, diciendo que el metro estaba cerca. Era en mitad de una calle X, todo oscuro, en plan gran avenida de las afueras… Una pareja que venía en el mismo bus con la misma cara de perdidos que nosotras estaban consultando el teléfono. Les pregunté si sabían dónde estaba el metro. Confirmaron que estaban buscándolo también. Así que hicimos equipo. Nos contaron que por la mañana les había pasado como a nosotras, que habían buscado las líneas directas sin éxito.

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Después de unos 10 minutos caminando llegamos a una zona más comercial, incluso vimos una tienda UNI QLO (de la que somos muy fan desde Orlando). De ahí tomamos el metro, nos despedimos de la pareja, y llegamos al hotel. Dejamos la comida que nos habíamos llevado del restaurante para volver a salir a visitar el famoso Mercado de la seda. Hay un acceso directo desde el metro (Yong’anli Station on Line 1 has direct tunnel to the basement of Silk Street via Exit A. Horario: 9-21).

El Mercado de la Seda consta de varias plantas todo con imitaciones de cualquier cosa que quieras imaginar (desde ropa, tecnología, juguetes, ropa de casa…). En las entreplantas en las escaleras había tingladillos de venta de recuerdos. Pudimos regatear varias cosas y compramos a buen precio (o lo que a nosotras nos pareció buen precio). Encontré una tienda de la que me declaro fan que se llama MINISO (marca japonesa). Vendían mascarillas con diseños (me parece original que de algo de uso común, busquen crear moda). Compré una mascarilla de Hello Kitty genial, que luego me sería también bastante cómoda para aislarme del frío.

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Después regresamos al hotel para descansar de este ajetreado día. Si te ha gustado no olvides dar Me gusta, compartir o dejar un comentario.

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