China

No estaba en mis planes ir a China (el gran y extenso país) en este año, ya que habíamos elegido Japón, pero a mi amiga y compañera de viaje, se le antojó dar el salto hacia otro país aprovechando que el trayecto iba a ser largo. Después de mirar varias opciones… descubrí que China tiene exención de visado disponible para residentes de diversos países para estancias inferiores a 144 horas en algunas ciudades, como por ejemplo Pekín. Y así fue como decidimos que nuestro viaje a Asia empezaría en la capital china.
Pekín es enorme, y las distancias son aun más gigantescas. Yo ya había estado en Ciudad de México (fue mi primera gran ciudad) y entendía que no iba a ser factible abarcar mucha visita en tan poco tiempo, de modo que nos decantamos por pocos lugares por día:
– Día 1: Llegada y Ciudad Prohibida.
– Día 2: Muralla China (zona Mutianyu). Mercado de la seda.
– Día 3: Palacio de Verano. Torre del tambor y del reloj.
– Día 4: Templo del cielo. Mercado de las perlas.

¿Preparados?

LLEGADA AL AEROPUERTO Y ENTRADA A CHINA

Volamos con Air China, toda una sorpresa, la verdad. Sinceramente después de haber tenido mala experiencia en nuestros vuelos de Madrid- Nueva York con Air Europa en 2016, teníamos nuestras reservas a la hora de probar una nueva aerolínea en un viaje tan largo. Puntuales, servicio excelente, comidas más que generosas y una atención al detalle que coloca a Air China entre mis top de aerolíneas. Salimos y llegamos puntual.
El principal problema está en el aeropuerto, su organización, y la falta de señalización correcta así como personal con idiomas al que se pueda acudir a preguntar. Depende de por qué puerta se accede (y ahora lo sé porque así me pasó) la confusión puede ser mayor o menor. La cuestión está en que una vez aterrizas hay que pasar un control, con independencia del motivo de tu aterrizaje (escala o entrada al país), que se divide en tres zonas:
– La primera y más abundante es la de entrada al país, a esa hay que acceder cuando se tiene el visado. Hay que rellenar un formulario.
– La segunda es la de escala (inusual y sorprendente) en la que sin salir del aeropuerto e incluso sin cambiar de terminal hay que pasar (incluye foto, huella digital, y un control de equipajes, loco no?? pues hubo gente que con escala ajustada temía perder el vuelo…).
– La tercera es para obtener el visado de 144 horas. Hay que rellenar un formulario.

Por lo que si vas a Pekín sin visado (como fue nuestro caso) con la intención de acogerte a la exención de 144 horas tendrás que hacer dos colas. Una en la zona tercera (donde hay que mostrar el billete o reserva del billete con destino a un tercer país (distinto al de tu origen)) y otra en la zona primera (donde te harán una foto, registrarán las huellas…).
Nosotros llegamos a la terminal 3, así que una vez pasados los dos controles (ojito, más de una hora y media eh??) vas hacia un tren que te lleva a la recogida de equipajes. Claro, que después de todo el retraso con las cosas, nuestras maletas no estaban en la cinta, sino en una zona que denominaban equipajes de viajes largos, junto a objetos perdidos. Después hay que pasar otro control aleatorio de equipajes por un escáner.

ANTES DE VIAJAR

Tuvimos un ángel en nuestro viaje a Pekín, se llama David y lo conocí porque es amigo de mi primo. Nos ayudó mucho en toda la organización de nuestra estancia, sobre a todo a entender las particularidades de un país como China, que no olvidemos es un país comunista. Algunas recomendaciones son:
– Las App convencionales que, en el mundo capitalista, usamos todos los días, útiles cuando viajamos como son Google maps, Correo electrónico, WhatsApp…. no pueden usarse en territorio Chino. Están prohibidas. Sí que se puede usar una App que se llama WeChat que integra un servicio de mensajería similiar a WhatsApp, buscador, y lector QR entre otras. En nuestro caso, y puesto que la estancia en el país sería corta, prescindimos de comprar una tarjeta SIM, y por tanto, de tener Internet 24 horas (lo tendríamos solo en el hotel).
– Cambiar dinero con antelación, los trámites en el Banco allí son largos y tediosos. En la mayoría de los sitios no aceptan tarjetas, porque también tienen sus propios sistemas de pago (como WeChat). Estimamos un presupuesto diario por persona de 50€, y nos administramos muy bien porque incluyendo las entradas a los lugares, el transporte, las comidas y las compras de recuerdos, nos sobró.
– Comprar por adelantado la entrada de la Ciudad prohibida (se necesita pasaporte).
– Llevar el plano del metro en inglés (impreso o en el móvil), pues aunque el metro es muy sencillo de usar, y las paradas están tanto en chino como en inglés, no así el plano, y es difícil encontrarlos en papel porque los chinos lo manejan todo con el teléfono.
– Adquirir tarjeta de transporte, válida para bus y metro. Evitar los taxis no solicitados mediante App o por el hotel.
– Regatear. Los chinos siempre darán un precio desorbitadamente alto, así que contrarrestar con un precio extremadamente bajo hasta llegar a un acuerdo. Además son muy persistentes, hasta el punto de ser cansinos.


El caso es que ver una cara amiga nada más llegar a un país desconocido es una alegría inmensa. Si en el coche lleva una pegatina de GranCan, eso ya casi alcanza el clímax. Todas las facilidades para nuestra estancia en Pekín se las debemos a él, a David.
El día estaba muy nublado, de hecho pensábamos que era niebla. Sin embargo, se trataba de contaminación. Es tan preocupante que es como una nieblina. De hecho, en el coche llevan un purificador de aire (increíble, ¿no?). 
Puerta Tian’Anmen 
Manta para moto o bici
Tras nuestro registro en el hotel (demasiado temprano para tener la habitación disponible), nos dirigimos a la Ciudad prohibida. Nuestro hotel tiene una ubicación magnífica. Había leído mucho sobre las ubicaciones de los hoteles, sobre algunos baratos ubicados en callejones misteriosos, o lejos de las estaciones de metro. El que elegí pertenece al grupo Novotel (Beiging Xin Qiao), en el que ya me había alojado en otros países, y fue buenísima elección. Pudimos ir caminando hasta la Ciudad prohibida (todo recto por Qianmen E. Street).  Por el camino observamos vehículos motorizados relativamente modernos pero bicicletas que debieron de ser heredadas de tres generaciones atrás, que circulan, además, en masa. Pekín es un lugar frío en invierno, lo que entendemos que motiva que los motoristas y ciclistas usen una manta unida al manillar, curiosísima, que además las había muy customizadas. Yo vengo de una ciudad de frío también, donde se usa mucho la moto, pero jamás he visto estas mantas.

Sur de la Ciudad prohibida
Como contraste al uso de la bicicleta el aire está muy contaminado, al punto de sentir que se camina tras el tubo de escape de un autobús de manera continua. Yo soy alérgica, y quizás por eso lo acusé mucho más que mi amiga. Usar la mascarilla fue toda una bendición.
Ciudad prohibida
Para acceder a la plaza de Tian’Anmen hay que pasar un control de mochilas/bolsos (aunque creo que fue más bien por entrar al mausoleo y que nos metimos en esa cola por error). Por un altavoz se recita algo repetidamente. Intuimos eran instrucciones para pasar el control, pero como no entendíamos el chino, pues sonaba bastante tétrico. En el centro de Información hay taquillas (para dejar mochilas o bolsos si se quiere acceder al Mausoleo), sin embargo, no encontramos ni mapas ni información útil. La plaza es grande e impresiona por su sobriedad. Al sur está la Torre Qianmen que es el museo de Historia de Pekín (fue lo primero con lo que nos topamos al venir de la calle del hotel), a ambos lados de la plaza está el Museo Nacional de China y el Gran Palacio del Pueblo, que es la sede del gobierno, y al norte la Puerta que da nombre a la plaza y que es el acceso a la Ciudad Prohibida. En el centro está un obelisto conocido como el Monumento a los Héroes del Pueblo, y junto a él está el mausoleo de Mao Zedong.
La Ciudad prohibida… no se sabe a ciencia cierta lo que es, hasta que se está allí. Nuevamente por mucho que uno lea guías o blogs en Internet, se queda corto. Es, ciertamente una ciudad, por en cuanto a la extensión de terreno que ocupa. Son 72 hectáreas, que después buscamos en el hotel que correspondían al doble de campos de fútbol, esto es 144 campos de fútbol. Si se quiere apreciar bien, es necesario dedicarle tiempo.
Hay dos leones guardianes en la puerta de Tian’Anmen. Pueden parecer iguales, pero en realidad son distintos: uno es macho y se representa con una bola, y el otro es hembra que está representada jugando con un pequeño león.

Zona norte de la Ciudad prohibida
Nuestro acceso fue solo con nuestro pasaporte (ventajas de comprar la entrada con antelación). Alquilamos una audio guía que se activa según avanzas en el recorrido. Es bastante útil para ponerte en situación ya que la historia es interesante y compleja. La Ciudad prohibida se compone de numerosos edificios principales que ocupan la parte central, separados por enormes plazas, y otros complejos situados en ambos laterales. Algunas son salas de recepción utilizadas por los emperadores, otras salas de las concubinas, salas de exposiciones, jardines. La zona más al sur estaba destinada a propósitos ceremoniales mientras que la zona más al norte era para la familia imperial. Se aprecia el contraste. Lo utilizaron los emperadores por más de 500 años. Hay muchas esculturas y relieves de animales, pinturas coloridas que mezclan sobre todo el azul, el rojo y el verde, puertas gigantescas, escalinatas que proporcionan perspectivas increíbles… Hay tanto que ver… tanto en lo que entretenerse… En las esquinas de los tejados se pueden observar unas pequeñas figuras en fila, dicen que protegen el edificio y a su vez representan el estatus del mismo. Tuvimos la oportunidad de ver un grupo de chinas (o asiáticas, no sabría asegurar que fueran específicamente chinas) vestidas con trajes típicos haciéndose fotos. Si se cuenta con Internet, hay varios puntos QR que facilitan información.
Cúpula en la Ciudad Prohibida
Nuestro recorrido fue de sur a norte atravesando los edificios centrales y luego bajada por la parte este para terminar saliendo por la parte sureste, Donghuamen (no se puede salir por la puerta sur). Por esa salida está el río Tongzi que ocupa todo el foso de la Ciudad Prohibida (a lo castillo). Estuvimos tres horas y media en la visita. 
Tomamos la primera calle que pudimos hacia la derecha para llegar nuevamente a la plaza de Tian’Anmen. Calle pintoresca, mucho vendedor. Tomamos el metro en Tian’Anmen East para regresar a nuestro hotel. Llevábamos más de 24 horas sin dormir, sin tener en cuenta lo que dormimos en el avión, así que nos echamos una gran siesta regeneradora (de unas tres horas). Nos dimos un gran banquete en el buffet libre del hotel. 100% recomendable. Como curiosidad, puedes pedir una cacerola con agua en un fuego portátil que se pone en la mesa, y que sirve para preparar comida cruda del buffet en la propia mesa: sublime!


DÍA 2: LA GRAN MURALLA CHINA Y MERCADO DE LA SEDA

Para comenzar este relato, hay que aclarar que desde Pekín hay tres zonas visitables de la Gran Muralla China que van desde la más turística a la más salvaje. Nosotros escogimos Mutianyu, por ser el punto medio (ni muy turística ni muy salvaje). En la página web de la zona http://www.mutianyugreatwall.com/en/position se dan dos opciones directas de ruta:

Line 1. Salida desde Xuanwumen: Crossroads northeast corner (subway n2 Xuanwumen Station Exit B). Salida: 7:30-8:30 6 días a la semana. 120 yuanes. RECOMENDADA
Line 2: Salida desde Dongzhimen Bus Terminal. Salida: 8:00. Regreso: 16:00. 30 yuanes solo ida.

Esas son las dos rutas directas que ofrece la página web. Por recomendación de mi amigo David, nos decidimos por la línea 1, ya que a pesar de ser más caro, nos incluía la entrada a la muralla. Nos levantamos muy temprano y llegamos al lugar a las 7 de la mañana para ubicar la parada en la calle. Oh, sorpresa! No había nada que indicara la parada, no había nadie que supiera del bus, y tampoco nos entendían… Así estuvimos unos 40 minutos, con la desesperación de no saber qué hacer… Al no tener Internet, tampoco podíamos volver a consultar. La poca gente que nos entendía, nos remitía a la esquina contraria de las indicaciones que decía la web. Así que decidimos volver al metro e ir a la estación de autobuses, el recorrido subterráneo caminando muy largo, por cierto.
Esquema paradas 916
Dado que no entendíamos nada de la cartelería nos dirigimos al puesto de información. Nuevamente la chica no sabía hablar inglés, así que como tenía impreso en chino el nombre de la zona de la muralla se lo mostré. Ella nos derivó a tomar el bus 916 y nos aseguró que era un bus directo. Nos envió a la plataforma. Llegamos a la carrera pensando que lo íbamos a perder, y en la fila había mucha foto de la muralla y un cartel que decía que el precio eran 30 yuanes (concordaba con la Línea 2). Subimos al bus, el chófer nos confirmó que era el que iba a la Gran Muralla y nos cobró solo 20 yuanes por las dos (y nos extrañó muchísimo). 
Centro visitantes Mutianyu
Veníamos de estar casi tres cuartos de hora al frío de la mañana, tapadas con capas hasta las cejas, y en el bus hacía un calor tipo sauna. Comenzamos a quitarnos ropa pues me estaba dando un mareo espantoso. Para culminar, descubrimos que el bus era de ruta, no directo. Yo había leído mucho en Internet que la gente tomaba bus de ruta, los bajaban en un punto y desde ahí tomaban un taxi que por regla general intentaban cobrar muy caro. Mi intención con las líneas directas era evitar ese timo… pero cosas del destino, ahora estábamos en esa situación. Delante nuestra había sentada una chica, le preguntamos en inglés que cuál era la parada de la Gran Muralla. Le costó entendernos pero luego se sorprendió pues nos dio a entender que el bus no iba a la  Gran Muralla. Se puso a mirar por Internet, le preguntó al revisor, le preguntó a otra chica… y al final nos dijo cuál era, pero que después debíamos tomar otro bus. ¿Dónde nos hemos metido? Intentamos que nos compartiera Internet para acceder a la web de Mutianyu, pero directamente nos dejó su teléfono. Yo recordaba que la web también hacía referencia al bus de ruta para llegar, y quería verificar en inglés que estábamos en el punto correcto: Take No. 916 Bus at Dongzhimen – Huairou North Street – Transfer at Dongtai//Tiekungyu/Tianxianyu/Shayu – reach the scenic area. De modo que íbamos en el bus correcto, pero debíamos de hacer un cambio de bus. La chica lo miró con su móvil y nos apuntó en una servilleta que el bus siguiente era el H23 y dónde lo teníamos que coger (en chino claro). 
Entonces un chico que estaba sentado detrás nuestra me tocó en el hombro:
– ¿Van a la Gran Muralla?
– Sí – le dije.
Gran Muralla China
– Entonces seguidme porque yo voy también. – y entonces se nos iluminó el rostro, teníamos un salvador!!! Resultó ser de Shanghai y para nuestra suerte contaba con Internet en su teléfono. Algo más tranquilas proseguimos la ruta en el bus hasta que en una de las paradas el chófer se cambió por otro y fue a salir por la puerta trasera (por donde nosotras estábamos sentadas) y nos gritaba que nos bajáramos con él. Nosotras lo mirábamos con cara de no entender, y la gente lo miraba a él y a nosotras alternativamente esperando una respuesta a la situación. Nosotras miramos al chico de Shanghai y él nos dijo que no con la cabeza, así que confiando en su buen criterio, declinamos la oferta del chófer. Más tarde hablando con el chico, nos dimos cuenta que el chófer nos había timado. El bus se pagaba con la tarjeta de transporte, que para nada eran 10 yuanes por cabeza como nos había cobrado. Relacioné con una historia que había leído en Internet donde el chófer del bus se compincha con taxistas para sacar tajada conjunta del turista. Me dio bastante coraje comprobar que siguen aprovechándose de la ignorancia del turista. Afortunadamente nuestro chico de Shanghai nos salvó. Nos bajamos cuando él nos indicó y cruzamos la calle (yo creo que a nosotras no se nos habría ocurrido cruzar, la verdad). Esperamos pacientemente en la parada de bus, en lo que como unos tres acosadores pretendían vendernos el trayecto a la Gran Muralla en taxi por 50 yuanes. Obviamente era carísimo ya que con nuestra tarjeta de transporte nos saldría por unos 3 yuanes o máximo 10. Seguimos fiel al chico de Shanghai. En el bus (llenísimo de gente) logramos sentarnos. Nos deja en la carretera pero avanzando un poco hacia una rotonda se llega por fin al Centro de visitantes de Mutianyu. Allí nos despedimos del chico de Shanghai pues él ya tenía la entrada y nosotros la teníamos que comprar. Hora de llegada 10.25 desde las 7 que nos habíamos plantado para encontrar el bus…
Gran Muralla China
El tema de las entradas y accesos a la Gran Muralla es digno de mención. 
– Primero hay que comprar la entrada que da acceso a la Gran Muralla. Junto con esta entrada (que es además una postal) te dan una entrada para tomar el bus transfer que te lleva a la base de la Gran Muralla.
– Después existen varias opciones para subir a la Gran Muralla: 
1) Andando, si dispones de tiempo, si tienes unas piernas preparadas y si vas especialmente para hacer senderimo.
2) Teleférico cerrado (una cabina) hasta la torre o atalaya número 14. 8:30-16:30
3) Telesilla (como la de los centros de esquí) hasta la torre o atalaya número 6. Luego para bajar, el mismo ticket del telesilla sirve para bajar en el propio telesilla o en el famoso tobogán. Quien no quiera bajar en telesilla, también puede bajar en tobogán. 8:00-16:50

Nosotras teníamos claro que no íbamos a subir andando, así que para amortizar tiempo decidimos subir en teleférico y bajar en tobogán. Puntualizar que esta opción es más cara, sale más barato comprar ida y vuelta en el mismo tipo de transporte porque son empresas distintas. Se puede comprar la entrada de ambos tanto en la misma zona donde se compra la entrada de la Gran Muralla, como en la base de la misma. Nosotras lo compramos todo directamente en la taquilla.
Para llegar al transfer pasas delante de muchas tiendas y restaurantes, que ofrecen y acosan… Compramos agua y nuestro transfer salió inmediatamente después. En la base nos tocó caminar cuesta arriba un tramo largo, dejando atrás la salida/llegada del telesilla y tobogán. El trayecto en el teleférico nos dio la oportunidad de tener una panorámica de la Gran Muralla. Una vez arriba, hace mucho más calor del que hace más abajo, de modo que reajustamos ropa. Importante llevar una mochila vacía para meter todo el abrigo que no se va a necesitar. Imagino que en verano esto debe de ser un horror de caluroso. En esta torre está el monumento de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
En la Torre 14
Nuestro punto de partida fue la torre 14 y decidimos caminar hacia la torre 20. Realmente las torres no tienen números, algunas tampoco parecen torres como tal, así que no sabemos a ciencia cierta cuántas recorrimos. Para cada una de ellas hay que subir (escaleras o cuestas) que luego hay que bajar por el otro lado. En algunas torres se puede acceder a pisos superiores. Una vez decidimos habíamos caminado suficiente hacia la izquierda, nos dimos media vuelta en dirección a la torre 6 donde tomaríamos el tobogán. Nos dimos cuenta que si hubiéramos hecho el trayecto al revés (esto es de la torre 6 a la 14) el recorrido habría sido mucho más duro, porque a pesar de las subidas y bajadas que suponen cada torre, la tendencia era de bajada de la torre 14 a la 6. De hecho, en ese tramo vimos mucha gente que iba en dirección contraria a la nuestra y al poco rato regresaban… lo que nos hacía pensar que nuestra decisión había sido la correcta. 
Estuvimos unas tres horas recorriendo la muralla. Decidimos ya bajar en el tobogán para investigar el bus directo de vuelta. La experiencia en el tobogán fue entre placentera, temerosa y satisfactoria. Placentera porque da mucha sensación de libertad cuando coges velocidad, es un entorno natural, precioso… Temerosa porque siempre queda la pequeña duda de si vas a salir volando y descarrilar… aunque la verdad es que hay muchas personas en distintos tramos que van señalando y aconsejando. Satisfactoria porque se te queda la sensación de haber hecho algo especial en un entorno único.  
Mapa Gran Muralla Mutianyu
Volvimos a tomar el transfer de vuelta al Centro de Información. Preguntamos por el bus directo. Nos remiten primero al 916, pero insistimos en el directo  y nos dicen que hay que esperar hasta las 16.30. Decidimos irnos a comer mientras tanto. Tomamos un gran tazón de noodles y unos dumpling de champiñones, buenísimos y todo baratísimo. Nos sobró tanta comida que la pedimos para llevar.
Nos fuimos a la zona del bus, sufriendo el acoso de varias personas que nos querían llevar en taxi (cuando me refiero a acoso, lo hago en el sentido de que insisten hasta la saciedad, hasta el punto de molestar). Media hora antes de la salida del bus nos dejaron subir a él, tiempo durante el cual el bus estuvo encendido (y luego se quejan de la contaminación…). Una vez se puso en marcha, una señora pasó a cobrarnos (30 yuanes por persona) dándonos unos tickets muy raros (como cuatro por persona). En el bus había calefacción, no tanta como en el de ruta (que esa era una exageración), por lo que aprovechamos para dar unas cabezaditas.
Llegada en el tobogán de la Gran Muralla
Ya llegando a Pekín (los edificios se me hacían conocidos) de pronto en un punto, paran el bus y nos dicen: abajo! sacándonos a todos del bus, diciendo que el metro estaba cerca. Era en mitad de una calle X, todo oscuro, en plan gran avenida de las afueras… Una pareja que venía en el mismo bus, con la misma cara de perdidos que nosotras, vemos que estaban consultando el teléfono. Les pregunté si sabían dónde estaba el metro. Confirmaron que estaban buscándolo también. Así que nos hicimos equipo. Nos contaron que por la mañana les había pasado como a nosotras, que habían buscado las líneas directas sin éxito. Después de unos 10 minutos caminando llegamos a una zona más comercial, incluso vimos una tienda UNI QLO (de la que somos muy fan desde Orlando). De ahí tomamos el metro, nos despedimos de la pareja, y llegamos al hotel. Dejamos la comida que nos habíamos llevado del restaurante, para volver a salir a visitar el famoso Mercado de la seda. Hay un acceso directo desde el metro (Yong’anli Station on Line 1 has direct tunnel to the basement of Silk Street via Exit A. Horario: 9-21).

El Mercado de la Seda consta de varias plantas todo con imitaciones de cualquier cosa que quieras imaginar (desde ropa, tecnología, juguetes, ropa de casa…). En las entreplantas en las escaleras había tingladillos de venta de recuerdos. Pudimos regatear varias cosas y compramos a buen precio (o lo que a nosotras nos pareció buen precio). Encontré una tienda de la que me declaro fan que se llama MINISO (marca japonesa). Vendían mascarillas con diseños (me parece original que de algo de uso común, busquen crear moda). Compré una mascarilla de Hello Kitty genial, que luego me sería también bastante cómoda para aislarme del frío.

DÍA 3: PALACIO DE VERANO Y NANLUOGUXIANG

Summer Palace – nuestro recorrido
Horario: 7:00 a 17:00. Nuestro trayecto: desde Chongwenmen a Xizhimen en la línea 2 azul y de ahí hasta Beigongmen en la Línea 4 Daxing Line verde clarito. Aproximadamente una hora de trayecto. Al salir del metro hay que caminar hacia la izquierda y enseguida se ve la puerta norte del Palacio de verano. Existen otras entradas, pero después de nuestra experiencia creemos que fue una buena elección. Compramos la completa, que incluía el acceso a todo. Compramos un mapa por 40 yuanes, que era enorme además de un recuerdo muy bonito ya que es pintado (puedes verlo en la foto), así como una audioguía que se activa sola en los lugares. 
Decidimos primero ir de frente, tal y como habíamos hecho en la Ciudad Prohibida, dejando para después la visita a Suzhou Street. Se cruza un puente y tras la primera escalinata se llega a una explanada donde encontramos gente haciendo ejercicio con música en grupo (como se ve en las películas!). 
Natural Affinity of Water and Trees
Continuando ascendiendo se llega a otra plazoleta con tiendas en ambos extremos. Después las escaleras son laterales y se atraviesa un dintel para llegar acceder a una sala con varios budas, este complejo se conoce como Four Great Regions. Ahí nosotras compramos un colgante con nuestro horóscopo chino. De ahí continuamos subiendo por unos escalones en roca, como si ascendiéramos en una montaña. Llegamos al Realm of Multidinous Fragment, el exterior decorado en verde y dorado cuenta con muchísimas figuritas. En el interior hay figuras grandes, pero no se pueden fotografiar. Tras esto nos encontramos un muro y el camino se bifurca. Decidimos atravesar el muro, donde nos piden nuevamente la entrada. Así llegamos a Tower of the Fragance of the Buddha. En el interior hay una figura con muchos brazos y muchos ojos. La audioguía nos cuenta la leyenda de tres hijas y su padre, dejo aquí un enlace si quieres conocer más. En ese momento, a mí me da un bochornazo horrible, por lo que me tuve que quitar ropa (esto tiene más sentido en el relato después). En eso, estábamos viendo la panorámica que ofrece la Torre de la Fragancia, en lo que la audioguía nos decía que subir o bajar las escaleras hasta el lago nos harían tener una vida más larga. A nuestra izquierda quedan los Revolving Archives. Nosotras bajamos tomando la escalera izquierda hasta llegar al Hall of dispelling clouds, pasando por otras dependencias, finalizando en la puerta de Dispelling clouds
Garden of Virtue and Harmony
Desde ahí tomamos el camino hacia la izquierda por el largo pasillo de madera con pinturas hermosas. Pasamos por el Pavilion of harmonizing with the Lake, Pavillion of mosmerizing scenery, Facing the gulls llegando a Natural affinity of water and trees. Ahí nos detuvimos para observar las cristaleras y el enorme bambú. Buscamos una roca – meteorito que uno de los emperadores había mandado llevar al palacio junto al Hall of Happiness and Longevity. En el Garden of virtue and Harmony hay un teatro de tres plantas. En los laterales, lo que podrían ser palcos o lugares de pequeñas representaciones. A este complejo pertenece el Hall of Benevolence and Longevity. Cerca está la puerta este. 
Tower of the Fragance of the Buddha
Continuamos nuestro paseo alrededor del lago… Aquí comienza a correr un gélido viento que me hace retomar todo el abrigo del que dispongo. A partir de entonces en el paseo nos acompaña un frío desesperante. Tomar fotos se torna una misión imposible, porque supone sacar la mano del par de guantes… En nuestro recorrido siguiente destacaremos:
Glowing Clouds and Holyland Archway
– El Bronze Ox, que se utilizaba para saber el nivel de agua del lago, 
– El puente Seventeen-Arch que tiene 17 arcos con una decoración de más de 500 leones con diferentes poses, 
– El Spacious Pavilion, con una enorme cúpula de madera decorada,
– El puente Xiuyi, con esa forma tan curiosa para permitir el paso de las embarcaciones. Nosotros vimos por un lado el agua helada y por el otro (la que daba al lago) no. Pudimos bordearlo ya que muy cerca está la puerta sur.

Seven Arch Bridge
Continuamos por el The West Causeway, camino de tierra con ambos lados rodeados de agua. En el Pavilion of Bright Scenery paramos a tomar un té caliente, pues el frío nos tenía completamente congeladas. Cruzamos Silk bridge, Mirror Bridge, Jade Belt Bridge,
Suzhou Street
Suzhou Street
Bridge of Pastoral Poems cuyas pinturas están dedicadas a los contenidos de poemas desde el que hay unas vistas hermosas del barco de mármol, Lake dividing bridge (poco después de este punto hay un lugar para unas fotos preciosas), dejamos de largo Bambi bridge para cruzar por su paralelo Stone bridge. Comenzamos a subir colina arriba y salimos la plaza donde por la mañana habíamos visto a la gente haciendo ejercicio con música (nos habíamos librado de subir los 100 escalones!!! Juro que todo el camino iba penando solo de pensar que para regresar al punto de partida los tendríamos que volver a subir!!!).  Continuamos hasta cruzar Tower of Dawn Light. Poco después decidimos regresar para acceder a Suzhou street. La mayoría de las tiendas y restaurantes estaban cerrados. El agua estaba helada en la mayor parte de esta zona, por lo que pensamos que en verano será un lugar muy concurrido. Aun así nosotras compramos unos fantásticos cuadros en seda tejidos a mano.
Ruta con por Nanluoguxiang
Nuestra visita duró unas seis horas de caminata sin parar (el frío era peor sentadas). Cuando nos íbamos vimos llegar grupos de turistas en tour contratado, que les daban un margen de una hora para visitar el Palacio de verano (en serio? pero si con una hora no se ve casi nada…). Una vez más, nos alegramos de ir por nuestra cuenta. Indicar que por la época no había barcas haciendo tour por el lago, que en otras temporadas es muy típico.
Nuestra familia china
Regresamos al hotel para cambiarnos pues esta noche teníamos cena con David y su encantadora familia. Quedamos en la calle Nanluoguxiang, junto a la puerta china. Hay que tomar la línea 6, salida A, y cruzar para el callejón Luogu, donde hay muchos lugares para comer y tiendas curiosas (como mi recién flechazo Miniso).  Paseamos hasta llegar al restaurante Di’Anmen Kaoya Dian donde comí el mejor pato laqueado y verduras salteadas de toda la historia de mi vida 😉 Después caminamos hasta llegar a ver de noche el templo del tambor y la campana, y un hermoso paseo junto al lago. La zona la han reformado y está muy de moda. La verdad, un sitio precioso para compartir con la estupenda familia de nuestro amigo David.
Dejo el mapa con la ruta que hicimos (muchas gracias David!) por si les interesa hacer el mismo paseo. A nosotras nos encantó.

DÍA 4: TEMPLO DEL CIELO Y MERCADO DE LAS PERLAS

Teníamos que aprovechar bien el día, de modo que a las 7.30 ya estábamos en el Templo del cielo. Accedimos por la puerta este, junto a la parada de metro Tiantan East Gate. Si bien a esa hora el parque (porque todo está dentro del recinto de un parque) está abierto, no todos los lugares visitables lo estaban a esa hora. Cada zona tiene una entrada distinta, y en algunas se puede acceder solo enseñando el pasaporte. Destacable de nuestra visita, y en orden:
Seven Star Stone
– Seven Star Stone, señalan los siete picos de la montaña Tai. Hay una octava piedra situada al noreste que simboliza la unión de China.
Altar circular
– Altar circular, asombroso por su simbología numérica. Hay tres terrazas concéntricas a las que se accede con unas escaleras que tienen 9 escalones. En el altar, hay 9 círculos formados por 9 piedras de mármol en el primer círculo, 18 en el siguiente, y así hasta 81 en el noveno círculo. Si te sitúas sobre el círculo central y hablas, sorprendentemente tu voz adquiere una sonoridad más elevada. En el interior y exterior del montículo circular hay cuatro grupos de puertas formados por tres puertas de mármol cada una. En total hay 24 puertas (Linxing gates). Hay que sacar entrada.
Bóveda imperial del cielo
– Bóveda imperial del cielo, se utilizaba para guardar los elementos ceremoniales. Tiene un muro circular de eco. Si dos personas se colocan en puntos opuestos se puede susurrar a la pared que la otra persona lo escuchará (increíble!!!). Hay que sacar entrada.
– Palacio de la abstinencia (visita gratuita presentando el pasaporte), aquí se retiraba el emperador, para privarse de comida, bebida, música, mujeres…
Palacio de la abstinencia
– Pabellón de la longevidad del doble anillo, compuesto por dos pabellones circulares unidos, creados en celebración del 50 cumpleaños de la madre de un emperador. Precioso, con un jardín en roca y pasillos/corredores decorados. Nos entretuvimos observando a muchos mayores con sus juegos de mesa. Visita gratuita.
Templo de las buenas cosechas
– Templo de las buenas cosechas, imagen más famosa del Templo del cielo. El templo está sobre tres plantas circulares a las que se accede subiendo 9 escalones cada una. Como curiosidad, en la parte trasera está la puerta de los 70 años, pues se hizo esta puerta para acortar el camino que debía recorrer el emperador a sus 70 años. Sólo podría usarla quien hubiera llegado a esa edad. Este templo está unido al Altar Circular por un camino de piedra de 350 metros (que en ocasiones se aprovecha para exposiciones). Hay que sacar entrada.
Después de esto, y tras dos horas de visita, decidimos salir del recinto del Templo del cielo para ir al Mercado de las perlas. En la planta superior hay mucha tienda de recuerdo. Hay que regatear, lo que resulta muy cansado, pero quedamos satisfechas con nuestras compras. El mercado queda en frente de la salida este del Templo del cielo, misma por la que habíamos accedido. Hay una papelería con casi de todo, así como un tienda muy parecida a MINISO. Desde la terraza superior había unas preciosas vistas del Templo del cielo.
Pabellón de la longevidad del doble anillo
De ahí regresamos al hotel, a terminar de organizar el equipaje y marchar, en un taxi que nos pidió el hotel, para el aeropuerto. La cola de facturación fue extremadamente larga, por lo que acudir con antelación fue una buena decisión.
El vuelo a nuestro siguiente destino se nos hizo más corto de lo previsto. Tuvimos servicio de comida caliente, lo que nos vino excelente.
¿Quieres saber dónde fuimos? Espera la siguiente entrada 😉

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